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7 de junio #NadaQueCelebrar: Silvia Núñez

Silvia Núñez

Carta a Miguel Ángel Yunes Linares

En la celebración del día de la libertad de expresión, los familiares de periodistas asesinados no son tomados en cuenta para honrar la memoria de sus seres queridos

El periodismo en Veracruz es uno de los sectores más agredidos por parte de “representantes” de uno de los poderes fácticos más poderosos en la sociedad mexicana; como son los integrantes de los partidos políticos, principalmente quienes las corrientes partidistas que ocupan los grupos de dominio en México.

Pese a que la libertad de expresión es un derecho fundamental o un derecho humano, señalado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y las constituciones de los sistemas democráticos, también lo señalan. De ella deriva la libertad de imprenta también llamada libertad de prensa; en la actualidad es una de las actividades total y absolutamente agredidas.

Veracruz se ha convertido en una de las entidades más peligrosas para ejercer el periodismo. Tan sólo en la administración del actual gobernante, Javier Duarte de Ochoa existen un total de 18 periodistas asesinados y alrededor de cinco informadores que en la actualidad se encuentran en calidad de desaparecidos.

Lo curioso de este vapuleado ejercicio, tradicionalmente se llevan a cabo “celebraciones” como desayunos, comidas y cenas por parte de quienes aplican la “ley del garrote” a los medios de comunicación y periodistas. Gran parte del año los grupos de poder ejercen en contra de los reporteros y fotógrafos que dan cobertura informativa de lo que acontece en el país, en el estado y en los municipios, agravantes como golpizas, obstaculización de la fuente, marginación, censura y en los peores de los casos, la orden de ser asesinados. Su celebración es una burla más a libertad de expresión y a los ciudadanos, a estos por su derecho de estar informados.

Lo más indigno no es que estos grupos de poder intenten con este tipo de convivios demostrar a la sociedad en general que entre estos dos sectores no existe conflicto alguno; lo penoso se centra que pese a la situación tan pueril en la que se desarrolla la actividad periodística, existen medios de comunicación y periodistas que asisten a este tipo de convivencias, haciendo a un lado su dignidad y olvidando las agravantes en contra del gremio, como también las muertes que se han originado en la entidad veracruzana por haber afectado los intereses políticos.

Los periodistas en México, pero sobre todo en el estado de Veracruz no tienen nada que celebrar. Nuestros compañeros asesinados, merecen que al menos entre nosotros les profesemos un respeto a sus memorias y despegarse de los “poderosos” y las prebendas que ofrezcan en dichos “festejos” en donde pareciera que se les admira y respeta al sentarse a su alrededor suyo y aceptar hasta “regalos”, comprados con dinero de los ciudadanos.

Es indigno, es falta de ética y calidad moral aceptar y asistir al “besamanos”, cuando la realidad es que entre el mismo gremio deberíamos tomar este día para actos conmemorativos entre los integrantes de este loable quehacer, y enaltecer a los colegas que han sido asesinados tan impunemente como lo han hecho en la actualidad y en donde la Fiscalía General del Estado (FGE) a cargo de Luis Ángel Bravo Contreras lo envía al archivo muerto y no investiga absolutamente nada en torno a sus asesinatos y desapariciones.

Solicitud a Yunes Linares

Por ello, derivado a que en los comicios del pasado 05 de junio en donde se eligieron a quienes próximamente ocuparán las curules del Congreso del Estado de Veracruz –que en su mayoría son panistas- y el logro de sacar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) del poder, solicito de manera personal a Miguel Ángel Yunes Linares gobernante electo a ocupar la silla del palacio de Gobierno, que considere la separación del titular de la FGE, Luis Ángel Bravo Contreras luego de que ha desarrollado un papel preponderante en el agravio a los informadores que realizan su actividad periodística en la entidad veracruzana y peor aún, se ha empeñado en pisotear sus memorias criminalizándolos al pagar campañas de desprestigio en medios de comunicación oficiales en dónde se les vincula con grupos criminales.

También, que en forma conjunta con los mismos periodistas, se realice una reforma a la ley en la que está sustentada la Comisión Estatal de Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) para que se eliminen los candados que le impiden actuar y que ésta, tenga representación jurídica legalmente constituida para que se convierta en una real entidad que proteja la libertad de expresión y vele realmente por los intereses de los periodistas que se encuentran en riesgo o con amenazas de muerte.

Solicito a su vez, se realice una auditoría a dicha comisión, luego de que el presupuesto –que es 20 millones 100 mil pesos- está siendo ocupado para el pago de salarios y viáticos de quienes la integran. Es importante advertir que un 80 por ciento está destinado a este tenor –salarios y comilonas ostentosas- y una minucia de ese presupuesto, es destinado para lo que originalmente se creó: la protección y apoyo de los periodistas en riesgo.

También de manera recurrente la CEAPP realiza cursos y talleres en donde son contratados periodistas afines al poder –pagándoles un buen recurso para ello- para impartirlos en donde para ser tomados, los periodistas interesados en tomarlos, tienen que pagar sus traslados y hospedaje, pues se argumenta que no existe dinero destinado para tal rubro.

Mientras que tanto la secretaría ejecutiva, su presidenta y los comisionados –a excepción de Jorge Morales quien es el que dona todo su salario para destinarlo en apoyo a periodistas agraviados- aunque viajen por cuestiones personales a cualquier parte del estado o fuera de él, lo hacen con todo pagado y sin que les cueste ni un peso, justificándolos que fueron realizados por cuestiones de trabajo.

Es de vital importancia quitarle todo el poder a la secretaría ejecutiva de la CEAPP –mañosamente así la diseñó junto con Javier Duarte de Ochoa, Namiko Matzumoto cuando fungió como titular en dicha área, para controlar autoritariamente todo- la cual controla a todos y todo, convirtiendo a la presidenta junto con sus comisionados en “sus mascotitas” o edecanes, pues estos no tienen ninguna autoridad al interior de esta comisión.

La CEAPP es un elefante blanco en el diseño en la que actualmente opera y representa para nosotros una burla y falta de compromiso del gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Por lo tanto, consideramos de vital urgencia exista una real convicción de parte del grupo parlamentario –que en su mayoría son panistas- para que se convierta a dicha instancia en una verdadera fortaleza para los informadores de Veracruz y además estipular que la elección de sus representantes, sea electo por el propio gremio y no por “dedazo” gubernamental.

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