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Braskem, filial de Odebrecht, oferta sus acciones para zanjar señalamientos de corrupción: Rocío Nahle

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La filial de Odebrecht en México, Braskem, empresa que se asoció con Idesa para construir la petroquímica Etileno XXI, misma que enfrenta una investigación por corrupción en el país, “está intentando vender sus acciones”, reveló Rocío Nahle, próxima secretaria de Energía.

La excoordinadora del grupo parlamentario de Morena sostuvo, en breve entrevista, que el contrato entre Odebrecht y Pemex, a través de Braskem, es “leonino”, por lo que se encargará de revisarlo y, como dijo el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, “donde se encuentren que entraron mal, pues no pueden seguir”.

Con la venta de 75% de sus acciones, Braskem pretendería zanjar las denuncias que encara en México por corrupción, acerca de que la matriz brasileña habría sobornado con 10.5 millones de dólares a Emilio Lozoya Austin, primer director de Pemex nombrado por Enrique Peña Nieto, pero para la entrega de contratos en la refinería de Tula. Un tema totalmente distinto al del contrato Braskem-Idesa con Pemex.

En 2008, el gobierno de Felipe Calderón impulsó la subasta para la venta de etano; de los 30 competidores iniciales, únicamente participaron dos, luego de que en 2009 entró Odebrecht con su filial Braskem a la competencia y terminó asociándose con la mexicana Idesa.

En el consorcio, cerca de 75% de las acciones corresponden a Odebrecht, y el 25 restante a la mexicana Idesa. Según lo revelado por la próxima titular de Energía, Braskem estaría intentando vender ese 75%.

Proceso reveló en su edición 2182, actualmente en circulación, que cancelar el contrato entre Pemex y Odebrecht costaría, según tasa elaborada en 2010, unos 23 mil millones de pesos o mil 260 millones de dólares.

Más aún, expertos en el tema consideran que, a la fecha, el costo de una cancelación se elevaría a 95 mil millones de pesos, es decir 5 mil millones de dólares.

“Nosotros vamos a revisar todos los contratos y, en todos donde hayan entrado mal, pues no podrán seguir”, expresó.

–¿Se cancelaría?, pues usted ha sostenido que fue un contrato leonino para Pemex y así lo reveló Proceso.

–Así es, y hay que sentarnos con ellos. Yo tengo datos incluso de que Braskem está intentando vender sus acciones, su participación; hay que revisar todo. Este es un gran tema que conozco muy bien, pero hay muchos que se van revisar.

El contrato entre Braskem e Idesa se realizó el 10 de febrero de 2010, y Proceso dio a conocer el documento íntegro y las sanciones a las que se haría acreedor el gobierno mexicano a través de Pemex, en caso de cancelar el contrato antes de los 20 años por los cuales se firmó el convenio.

Aunque el contrato se firmó en 2010, Etileno XXI empezó a operar en abril de 2016, y para ello se invirtieron 5 mil 200 millones de dólares, cantidad que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tendría que pagar si decide cancelarlo.

El contrato consiste en que Pemex entregará 66 mil millones de barriles diarios de etano a Braskem-Idesa durante un periodo de 20 años; desde el arranque de sus operaciones, la petroquímica Etileno XXI produce un millón 50 mil toneladas de polietileno de alta y baja densidad, lo que ha generado un desplazamiento de las petroquímicas de Pemex, las cuales no sólo carecen de la materia prima, el etano, sino que además perdieron parte de sus clientes, debido a la competencia desleal de la filial brasileña.

Braskem posee 40% del mercado de polietileno en México y cuenta con 150 clientes y exporta a 44 países.

Proceso

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