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Cambio político: entre tú y yo hay algo personal: Francisco Montfort

Francisco Montfort

Transité durante muchos y eternos meses en solitario. Fui el único articulista que realizó un esfuerzo sistemático para tratar de explicar la inviabilidad del continuismo priista. También intenté, como ciudadano, una defensa del ciudadano Miguel Ángel Yunes Linares contra las calumnias y difamaciones en su contra y a favor de su candidatura. Márgenes estrechos para hacer esta tarea, asediada por censuras y autocensuras. Condición natural en un régimen como el creado por el PRI en Veracruz. Ambos temas (fin del PRI; candidatura de responsabilidad) están estrechamente unidos porque los cambios más indeseables por el estatus son los propuestos por alguien a quien considera un renegado.

Vivir con la idea del progreso impone una doble exigencia. La primera es con uno mismo: dedicar esfuerzos por mejorar, diariamente, en todos los aspectos. La segunda es tratar de comprender el porqué de los obstáculos a las propuestas de mejorar continuamente el entorno y, conocidas las causas, emprender acciones en el sentido que marque la inteligencia, para mejorar inclusive la manera de cambiar lo realizado. La generalización de estas conductas forma parte de lo que llamamos modernidad, una cultura diferente a las costumbres y comportamientos estables, llenos de conformidad, de las sociedades preindustriales.

Cambio contra estatus, continuismo frente a invención y creatividad ha sido el choque de civilizaciones que ha marcado la conducta, desde el siglo XIX, de las sociedades occidentales. Proponer cambios, o aferrarse a lo establecido, en un ambiente de paz es la dinámica de la democracia. Esta cualidad democrática, en una sociedad conservadora, anti moderna y pre capitalista como la veracruzana es lo que permitió, de cara a los cambios realizados, el linchamiento de un renegado. Desde que Miguel Ángel Yunes Linares, en concordancia con las indicaciones de Patricio Chirinos, puso en práctica el inicio de un sistema democrático, se inició la cacería de brujas en su contra. El resto lo hizo la enemistad diabólica de Fidel Herrera. Por esta razón, más allá de sus cualidades y defectos, de sus pleitos personales y de las resistencias del Statu Quo priista, protestar como ciudadano por la violación a los derechos humanos del ciudadano Yunes Linares era una tarea de elemental dignidad democrática. Estoy satisfecho de haber realizado esa tarea.

La sociedad veracruzana ha dado un paso democratizador muy importante. Con sus votos dio fin a ñla continuidad de un régimen que bloquea su desarrollo. Sistema que ineficiente y contrario a la modernidad, a la democracia y al desarrollo integral, aún en su momento de mayor esplendor nacional. En Veracruz encontró condiciones propicias para sobrevivir a los cambios iniciados desde 1993 y fue renacido de la mano de los tres últimos gobernadores. Veracruz ha vivido 18 años de freno a su evolución en términos de bienestar social para sus ciudadanos y en relación al crecimiento económico y distribución de la riqueza. El conservadurismo reinante en su seno bloqueó la expansión plena de la industrialización y la dejó quieta en los años setenta del siglo XX, con manchones de personas que viven en condiciones del siglo XIX.

Desbloquear la entrada a un régimen democrático es una hazaña civil de enorme calado. Por primera vez participó en los comicios al menos el 53% de los ciudadanos veracruzanos registrados en la lista nominal de votantes. Participación que describe, por sí misma, el fenómeno que Alain Touraine llama un <<nivel más alto de acción histórica>> cuando la sociedad toma en sus manos su destino con nuevas acciones. La <<el nuevo nivel de acción histórica>> incluye desde luego haberse impuesto a sus propios fantasmas, a sus miedos, a sus temores por lo nuevo y a todas la marrullerías del Aparato de Estado priista como las coacciones, compras de votos y temores infundidos mediante amenazas de que fueron objeto muchos ciudadanos. <<Nuevo nivel de acción histórica>> que requiere el complemento de mantener exigencias irrenunciables a los nuevos gobernantes.
Desde mis placenteras participaciones en el Movimiento del 68 en la Ciudad de México no había experimentado la vitalidad de la acción cívico-política. Oler, otear, presentir y prevenir el cambio me produce una alegría indescriptible. Mi oficio de analista de los fenómenos sociales me permite <<leer>> indicios en donde otros sólo ven acciones comunes. Las voces, los comportamientos, las miradas llegan a <<decir>> más que los largos discursos repletos de lugares comunes de los candidatos o de otros personajes. Por ejemplo, nunca el candidato del PRI mostró una actitud de liderazgo dentro de su propio partido. Su rostro nunca mostró convencimiento de conducción de su partido. Burócrata del ascenso priista, se comportó según sus cánones, pero nunca despertó emociones nuevas y singulares entre sus seguidores.

Otro ejemplo fue cuando en un spot de crítica a Miguel Ángel Yunes, en pleno proceso de exterminio político al que fue sometido, el actor del mensaje de propaganda retoma una las expresiones símbolo del candidato del PAN. Escuchar que el locutor priista lo exhorta a rendir diversas cuentas y para cada una la remata con Ya, que al final de cuentas suma el exhorto Ya, Ya, Ya fue una muestra del dominio psicológico que el panista ejerció sobre el priista.

Un último ejemplo. Los asesores técnicos y científicos del conteo rápido del OPLE fueron llamados al salón de sesiones por el presidente del Consejo General para entregar en sobre cerrado los resultados del ejercicio demoscópico. Enfocado en close-up, el presidente, nervioso por el momento que vivía, abrió el sobre y cuando desvió su vista hacia la hoja de resultados, su cara hizo un tic de sorpresa o de molestia. Fingió no entender una cifra y solícito uno de los miembros del dicho Comité Científico ofreció una explicación a todas luces innecesaria, mientras el Presidente del Consejo ganó tiempo y emocionalmente aceptaba lo que sus ojos le anunciaban. En ese momento supe, antes de que leyera las cifras, que el candidato de la Alianza PAN/PRD era el triunfador. Existen más ejemplos, pero estos bastan para afirmar que la sociedad veracruzana imponía imperceptiblemente nuevas conductas a sus políticos, mientras estos actuaban conforme a su viejo script.

Ahora la sociedad veracruzana tiene la posibilidad de quitarse de encima un sistema que la domina, la humilla y detiene su pleno desarrollo. Pero no ha terminado su labor. Los ciudadanos requieren mantener altos niveles de movilización o de expresión de sus exigencias y reclamos. Pasará tiempo para que los ciudadanos demócratas tengan en los medios de comunicación un aliado. Tanto los hombres de negocios de la información/comunicación como los periodistas oficiales y oficiosos están acostumbrados a dejarse llevar por las indicaciones del jefe político, el gobernador en turno. Tenemos una prensa sin ideas propias y muy poco profesional. Los medios y periodistas que lucharon por mantener su libertad y que han pagado caro su independencia están comprometidos con el reemplazo de los viejos periodistas carentes de credibilidad, de originalidad en sus escritos, de reflexiones profundas sobre la realidad.

El cambio en el sistema de información/comunicación es una necesidad, pues sin actores nuevos la transición democrática auténtica se verá frenada. Una <<libertad libérrima>> es indispensable para que el ejercicio periodístico renazca. La libertad es un valor insustituible para que la triada que forma con la igualdad y la fraternidad produzca una espiral ascendente que acompañe el <<nivel de acción histórica superior>> que acaba de inaugurar la sociedad veracruzana. Deberíamos todos contagiarnos del aroma exquisito del cambio. La metamorfosis ofrece la posibilidad de regeneración de lo caduco, inservible, inviable. Si no se aprovecha esta oportunidad el cambio arrasará con aquellas barreras que de ahora en adelante se le quieran imponer.

Será necesario, en consecuencia, que el conservadurismo del nuevo dique llamado PRIMOR, no parasite los nuevos propósitos de renovación que los ciudadanos veracruzanos expusieron con su votación. La Santa Alianza PRI-MORENA constituirá el añejo cinturón de castidad conservadora que buscará constreñir el campo donde florecen las innovaciones permanentes y la creatividad incesante de la modernidad anti religiosa, anticatólica y anticristiana que es el asiento de la democracia y el progreso. La traición de los priistas responsables de haber hecho crecer a MORENA, a costas de su propia votación, no debe pasar al siguiente escalón de contubernio, que busque frenar los cambios que permitirán, si somos capaces de llevarlos a cabo, que Veracruz ingrese por fin a la sociedad del siglo XXI, al capitalismo digital, con todos los beneficios, trastornos y males que conlleva, pero que yo serán la miseria de millones de veracruzanos y el malestar individual y social de la corrupción, la impunidad y la inseguridad sin medida que ahora nos azotan.

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