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¿Conviene eliminar el ISR a quienes ganan menos de 10,298 pesos?

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El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) presentó esta semana una propuesta para fijar una tasa 0 del Impuesto sobre la Renta (ISR) y eliminar la cuota fija a los salarios mensuales menores a 10,298.35 pesos. La medida beneficiaría a 15.5 millones de trabajadores asalariados que cotizan ante el ISSSTE y el IMSS quienes, según cálculos del Imco, aportan 11.5% de la recaudación total del ISR de asalariados, con lo que el fisco dejaría de ingresar a las arcas nacionales 73,900 millones de pesos al año.

Para el Imco, este faltante en los ingresos fiscales puede suplirse con los ingresos excedentes que ha reportado el SAT los últimos dos años.

La propuesta hecha por el instituto sería un aumento salarial efectivo para los trabajadores de menores ingresos en el país. No significaría un desembolso extra para los patrones, ni implicaría modificaciones al esquema de subsidios al empleo.

El Imco proyecta que de ser acogida la propuesta por el gobierno, el consumo aumentaría, aumentando la recaudación por los impuestos indirectos tales como el IVA. Otro efecto benéfico sería el aumento de las cifras del empleo formal en los niveles salariales más bajos, pues el ISR en promedio afecta en 9% los ingresos de este sector.

El ISR es un impuesto directo que grava todo ingreso adquirido, con excepción de las herencias y donaciones, y que aplica tanto a personas físicas como morales que residan o tengan su fuente de riqueza en el país. Se calcula después de las deducciones aplicables al tipo de ingreso y los pagos ante la autoridad hacendaria son mensuales. La tasa del gravamen va de 1.92 a 35% del límite inferior de los rangos de ingresos mensuales considerados en el tabulador de la autoridad fiscal, al que se suma una  tasa fija señalada para cada uno de estos rangos.

A finales del 2016, el gobierno federal decidió incrementar 9.58% el salario mínimo. En términos reales, el incremento salarial contractual fue de 4.8% en el primer bimestre del 2017, tanto a nivel federal como local. El Banco de México y el Consejo Coordinador Empresarial se opusieron fuertemente a este aumento y argumentaron que el aumento al salario incidiría en un aumento de la inflación.

El incremento hecho por el gobierno fue insuficiente y más aún el incremento real, pues con ello no sólo no se pudo acceder a la canasta básica, sino que la inflación se disparó, erosionando el pobre incremento y agudizando la pérdida del poder adquisitivo.

De acuerdo con cifras de la organización México ¿Cómo vamos?, la inflación en el país en septiembre de este año alcanzó 6.35%, cuando en diciembre del 2016 se situaba en 3.36 por ciento.

No fue el aumento al salario mínimo el causante de un aumento inflacionario en el país, como temía el banco central dirigido por Agustín Carstens. Ante la perspectiva de una eventual cancelación del TLCAN, analistas han recomendado fortalecer el mercado interno, dado que las exportaciones mexicanas –amenzadas por la cancelación del tratado– dependen en su mayoría de Estados Unidos.

No es la primera vez que se presenta la propuesta de eliminación del ISR. En agosto pasado, la plataforma Yo Con México planteó eliminar el impuesto a quienes perciben un salario menor a los 15,000 pesos al mes. Por entonces, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, declaró que el proyecto era inviable, pues el marco tributario es lo que ha permitido al país enfrentar la incertidumbre económica mundial actual.

“Pensamos que conviene preservarlo, cuidar ese entorno que nos ha permitido sortear con éxito los vaivenes”, declaró Meade.

La medida planteada por el Imco está lejos de obedecer únicamente a la lógica de la justicia social y de la redistribución de la riqueza. Según un estudio del New England Complex Systems Institute, para lograr el crecimiento económico, es necesario tomar en cuenta principalmente dos rubros: el consumo interno y la inversión en el país.

El estudio titulado “Pasos preliminares hacia una dinámica económica universal para la política monetaria y fiscal” examina la propuesta del gobierno de Donald Trump de disminuir impuestos a los ricos como incentivo para la inversión, que redunde en la creación de empleos. El estudio plantea equivocada la perspectiva, pues señala que para lograr el crecimiento económico de Estados Unidos, Trump debe elevar salarios para aumentar el consumo. El reducir impuestos a empresarios, sin un aumento en el poder adquisitivo de los trabajadores, tendría como efecto una recesión.

Según este análisis, el panorama inverso, es decir, uno en el que se aumentara el poder adquisitivo de los trabajadores pero la inversión del sector productivo no lo hiciera, lleva a la inflación. La explicación propuesta por el estudio es que el aumento de la actividad económica requiere tanto de la inversión como del poder de compra para pagar las cosas que producirá la inversión. Si un gobierno sólo incrementa los ingresos de los empresarios con una reducción impositiva, no podrán crear empleos si los consumidores no compran los productos, reduciendo la inversión en una actividad que no generará ganancias.

Reducir la inversión pública con la consigna de reducir el gasto público es también una perspectiva equivocada si se intenta promover el crecimiento económico, pues tiene los mismos efectos que la disminución de impuestos a los ricos y afecta también la creación de empleos. Del otro lado,  aumentar únicamente la capacidad de consumo de los trabajadores, ya sea mediante el aumento de salarios o la disminución de las tasas de crédito, también tendrá un efecto inflacionario, pues la demanda aumentará, pero la oferta será escasa ante la falta de inversión por parte del sector productivo.

Ante estos escenarios, se sigue que la propuesta del Imco debe ir acompañada de un plan que impulse la inversión pública y privada en México. El proyecto de eliminar el ISR a los trabajadores de menores ingresos es un acto de justicia, pero quedaría incompleto si el ingreso extra es insuficiente para cubrir sus necesidades ante un incremento en la inflación causado por la falta de inversión.

El Economista

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