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Democracia Acarreada

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Jorge Flores

Los acarreados no son una normalidad democrática, nunca lo han sido y nunca lo serán, se trata de una deformación de nuestro muy particular sentido de entender la democracia, en la que existen ellos los candidatos y nobles señores y los otros, los que no son más que cuerpos que les despojaron de dignidad y por una dádiva siempre inútil, son el publico requerido para corear sus porras en mítines donde muestran su “fuerza” y capacidad de “convocatoria”.

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Los camiones (no autobuses) en los que por la perversión de la política en una deformación electoral han regalado la concesión a los caciques transportistas con la única condición de transportar en las elecciones a los acarreados, a esos con la dignidad despojada de la libertad de transportarse como mejor les parezca.

La plaza, el estadio o recinto que convierten en un templo del partido para realizar un evento de mal gusto donde el mensaje es pobre en todos los aspectos. Donde el candidato grita incoherencias e incongruencias a un publico de acarreados en muchos casos cansados de horas de sol o sedientos y hambrientos de la mal pasada que les dan, después de todo perdieron la libertad de beber y alimentarse cuando lo desean.

La camiseta, la gorra y el banderín del partido con el nombre del candidato, otra más para su colección, después de todo el haber sido despojados de la dignidad también los ha despojado de la libertad de vestirse con otra ropa que no sea la de campañas políticas, el abuelo del acarreado aun conserva la camiseta de Zedillo.

La democracia se vulnera cuando los partidos políticos y candidatos despojan de cualquier rasgo de dignidad al ciudadano y tan solo son una credencial más del INE, que pueden y en su cinismo creen que deben acarrear y someter para convertirlo en la camiseta, sombrilla, gorra y porra que corea con un entusiasmo fingido para que el líder obtenga las placas de taxi prometido o la regularización de esos terrenitos invadidos, total en una de esas y se pasa de acarreado a acarreador.

La democracia se vulnera cuando además de ciudadanos acarreados encontramos candidatos acarreados que aporrean no al candidato del oficialismo como en cualquier democracia, aporrean al que por ningún motivo el oficialismo quiere que gane. Estos candidatos acarreados también despojados de su dignidad saben que no tienen la más remota posibilidad ni siquiera de dejar un testimonio de su participación, solo es corear y aporrear.

Los ciudadanos acarreados o los candidatos acarreados son la peor deformación de una democracia en construcción, si tan solo nuestros candidatos a gobernador comprendieran que gritar sus inteligentes y nunca antes imaginadas propuestas de cómo gobernarnos a un publico de acarreados es lo más lejano y opuesto a la idea mínima de una sociedad democrática y moderna.

Dicen que tenemos el gobierno que nos merecemos. Yo no estoy y nunca estaré de acuerdo con esa sentencia, yo no merezco el gobierno que tengo, no soy acarreado de nadie y nunca permitiré que me acarren por una gorra o una miserable torta a un evento de candidatos acarreados. Si asisto a algún evento será en plena convicción y libertad, como estoy seguro que muchos de ustedes.

Te pregunto ¿Tú tienes el gobierno que mereces?

Jorge Flores Martínez
Jorgeflores1mx@me.com

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