Nacional

Despierta otra vez la UNAM

2.2

La protesta estudiantil que empezó como una chispa en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcapotzalco, se convirtió en un fuego encarnado en miles de universitarios que salieron de las aulas y protestaron frente a la Rectoría encabezada por Enrique Graue Wiechers, donde levantaron la voz exigiendo la erradicación de los grupos porriles de la UNAM.

No sólo eso, la consigna también fue atender el problema de la violencia que ha azotado a la universidad más prestigiada de América Latina y que ha cobrado la vida de estudiantes; la última víctima, la alumna del CCH Oriente, Miranda Mendoza Flores, quien fue secuestrada y calcinada, encontrada en el municipio de Cocotitlán, Estado de México.

Un feminicidio que se suma al ocurrido en mayo pasado, cuando el cuerpo de Lesvy Berlín Rivera Osorio fue encontrado atado a una cabina telefónica en plena Ciudad Universitaria y al crimen cometido contra Graciela Cifuentes, profesora de la UNAM, y su hija Sol Cifuentes, estudiante de arquitectura, halladas sin vida dentro de su casa calcinada en la colonia Santa Rosa Xochiac, en la delegación Álvaro Obregón, el pasado 15 de marzo.

Eso sin contar la muerte de un estudiante de geografía “por causas extrañas”, dos baleados “ajenos” a la UNAM en febrero pasado en el campus… Diferentes circunstancias del crimen pero que dejan ver el recrudecimiento de la violencia en la máxima casa de estudios del país.

La marcha que congregó a 30 mil universitarios significó más que la lucha contra los porros e inició un movimiento con demandas de mayor magnitud, de todos los sectores universitarios.

Ante estudiantes, el martes 4, un día antes de la gran manifestación frente a Rectoría, el exlíder de la huelga de 1999 y profesor de historia económica de la Facultad de Economía, Mario Benítez, lanzó:

“Es mucho más que luchar contra el porrismo, vamos por más. ¿Qué piensan las autoridades?, ¿que castigando a uno o a 20 porros y a un funcionario de medio pelo, con eso tenemos? No compañeros, ¡ahora se chingan!, ya despertaron a los estudiantes. No sólo queremos que no nos agredan, que no nos roben y queremos justicia, seguridad, mejores salarios, igualdad de género… Todo eso debe integrar un nuevo pliego petitorio”.

Proceso

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