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Ecuador expulsa a la embajadora de Venezuela tras un fuerte choque por la crisis migratoria

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 El distanciamiento entre Ecuador y Venezuela ha dado este jueves un salto al terreno diplomático con la expulsión de la embajadora venezolana en Quito. El Gobierno de Lenín Moreno ha declarado persona non grata a Carol Josefina Delgado y ha ordenado su salida del país en un plazo máximo de 72 horas. Es la reacción a las declaraciones en las que este miércoles el ministro de Comunicación venezolano acusaba a Ecuador de inflar las cifras de migrantes recibidos y a su presidente de ser un “mentiroso”.

“Jorge Rodríguez es un venezolano que avergüenza a los migrantes de su país”, encabeza el comunicado en el que el Ejecutivo ecuatoriano ordena la expulsión inmediata de la representante diplomática venezolana. El texto es, en esta ocasión, muy contundente en sus reproches a la gestión de Nicolás Maduro de la crisis humanitaria de su país: “Las declaraciones del ministro de Comunicación venezolano demuestran que ese socialismo corrupto, asesino y mentiroso del siglo XXI todavía vive en Venezuela, provocando la migración masiva más grande de la historia de sus ciudadanos, por la nefasta administración del señor Maduro”.

La respuesta de Caracas ha sido, aplicar la misma medida con la Encargada de Negocios de Ecuador en Venezuela, Elizabeth Méndez, declarándola también persona non grata y ordenar su salida en 72 horas. No obstante, la Cancillería ecuatoriana ha precisado que la funcionaria ya había sido llamada a consultas antes de que fuera expulsada y recordó que Ecuador no tenía embajador en la capital venezolana -ni en Bolivia- desde julio pasado, como protesta por las críticas que lanzaron Nicolás Maduro y Evo Morales a la orden de prisión preventiva que la Justicia ecuatoriana dictó contra el expresidente Rafael Correa por su implicación en el secuestro de un legislador.

El régimen de Maduro interpreta que las últimas decisiones del Ejecutivo de Lenín Moreno obedecen a disposiciones enviadas desde Washington: “Es evidente que toda esta falaz y hostil argumentación, así como este acto inédito que atenta contra las históricas relaciones de hermandad entre ambos países bolivarianos, son mera consecuencia del nuevo rol que le fue asignado al Gobierno ecuatoriano tras la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, en el cumplimiento de un plan diseñado por Washington y ejecutado por algunos gobierno sumisos en la región, con el objetivo de forzar un cambio inconstitucional de régimen en Venezuela”.

El Gobierno de Quito, por su parte, también ha querido ratificar las cifras ofrecidas en los últimos meses sobre la llegada masiva de venezolanos a Ecuador: un millón de ciudadanos que han pasado por territorio ecuatoriano, 300.000 que se han quedado y otros 60.000 que trabajan en la capital del país, según las estadísticas oficiales. Esa radiografía es, precisamente, la que trató de desmentir el ministro venezolano el miércoles al afirmar que Moreno se atrevía “a mentir en el podio de Naciones Unidas”, añadiendo que “eso fue lo que le ordenaron para montar la patraña que están montando”, en alusión al discurso que el presidente ecuatoriano pronunció hace un mes ante la Asamblea General de la ONU.

“Cada ladrón juzga según su condición: un mentiroso habla de mentiras, un corrupto habla de corrupción. Esa ha sido la ética del comportamiento del socialismo del siglo XXI”, criticó Andrés Michelena, secretario de Comunicación de Ecuador, en una entrevista en una radio local antes de responsabilizar a Nicolás Maduro de haber provocado la mayor diáspora de América Latina.

Ante la ONU, Moreno había asegurado además que los venezolanos estaban llegando en complejas condiciones de salud y con importantes necesidades. “Niños con sarampión, difteria o poliomelitis” y “mujeres embarazadas que nunca se han hecho un control”, relató. Por eso, su Gobierno destinó más de 50.000 vacunas para estos menores y decenas de miles de revisiones médicas.

“[Moreno] dijo que a su país ingresaban diariamente 6.000 venezolanos con enfermedades (…) y la cifra que él manejó, que era de un millón de venezolanos en Ecuador, solamente podría obtenerse si 140 autobuses salen diariamente durante siete años desde Venezuela“, desmintió Rodríguez, según recogió la agencia Efe. El ministro agregó añadiendo que sus compatriotas han sido sometidos en el país vecino a “trabajos de esclavo, agresiones sexuales, estafas y delitos de odio”.

Una queja que ahora le reprocha el Ejecutivo de Quito. “Ecuador lamenta que en lugar de reconocer los esfuerzos que han realizado para cuidar a sus migrantes, destinando recursos económicos y atención de la institucionalidad del Estado, el representante del Gobierno de Venezuela se queje públicamente. Qué pobreza de ser humano”, reza el texto emitido por Cancillería. La nota critica abiertamente al régimen de Maduro, al que tacha de “nefasto, mentiroso e irresponsable”.

Pese a la escalada diplomática, que venía cocinándose lentamente durante el último año y medio con el enfriamiento de la relación entre ambos países tras la salida de Rafael Correa como presidente, el Estado ecuatoriano asegura que seguirá recibiendo y atendiendo a los migrantes venezolanos que lleguen a su territorio. “Con lo poco que tiene Ecuador, en los problemas que tenemos y estamos saliendo adelante, hemos sido solidarios y seguiremos siendo solidarios”, aseguró el secretario de Comunicación de Ecuador.

El País

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