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Jorge Zepeda Patterson: “México es una avioneta que se está quedando sin cuadro de mandos”

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Impunidad, corrupción, narcotráfico… “Los jinetes del Apocalipsis” cabalgan sobre México, que se ha convertido en “una especie de lejano oeste, donde triunfa la ley del más fuerte”, defiende Jorge Zepeda Patterson. Así queda retratado este país en su última novela: Los usurpadores (Planeta). En ella, el periodista y escritor mexicano vuelve a mezclar realidad y ficción para narrar los entresijos y las conspiraciones del poder que en la prensa no ha podido contar.

Es la última obra de una serie, cuya segunda entrega fue galardonada en 2014 con el premio Planeta. De ella se sirve Zepeda para retratar el México de hoy, que cuenta con “un tejido institucional débil” y tiene un presidente que ya no “hace de árbitro, ni siquiera sirve de punto de equilibrio”, defiende. Un país donde la realidad supera cualquier guion cinematográfico y en el que resulta más verosímil un acontecimiento creado para una trama de ficción que sucesos como “la desaparición gratuita de 43 estudiantes en Ayotzinapa”, asegura.

Se trata de una novela donde aparecen Lula da Silva o Cristina Fernández de Kirchner y en la que el personaje que da vida al presidente de México guarda un enorme paralelismo con Enrique Peña Nieto. En esta trilogía, Zepeda se entromete en la vida de los mandatarios, hurga en su intimidad y se plantea “cómo se vive siendo alguien repudiado, tras haber ejercido el poder forma absoluta”.

Pregunta. Corrupción, impunidad, narcotráfico,… ¿Rastrea esta novela los problemas del México de hoy?

Respuesta. La política en México se ha contaminado de todos estos jinetes del Apocalipsis que rodean la vida pública: corrupción, impunidad, narcotráfico… Es una especie de lejano Oeste donde triunfa la ley del más fuerte. Tenemos un tejido institucional débil, donde Enrique Peña Nieto, no solo no es el árbitro, sino que ni siquiera sirve de punto de equilibrio. La sucesión presidencial estará contaminado por todos estos demonios.

P. Demonios a los que se suman usurpadores del poder como los que relata en la novela ¿Podría identificarlos en el México de hoy?

R. Tienen muchos nombres y se muestran de formas muy diferentes. Son usurpadores los grupos empresariales que se sienten con el derecho a tener representación política directa a través del patrocinio de legisladores que operan su agenda. Los son los partidos bisagra que condicionan el control de algún ministerio casi como un chantaje o los gobernadores que creen tener libre acceso a las arcas públicas. Y también los hay en torno a la silla presidencial.

P. ¿La batalla interna del Partido Acción Nacional ha sido un buen ejemplo de ello?

R. En efecto. Los partidos se vacían de ideología y se convierten en cascarones al servicio de algunos individuos. El PAN se ha usado para el beneficio personal. En Morena también ocurre: es la formación política de una sola persona. Y del PRI y el PRD mejor no hablamos.

P. La novela comienza con un fuerte atentado en la FIL de Guadalajara, uno de los pocos tipos de violencia que no soporta México. ¿Sería factible hoy?

R. No se trata de un elemento descabellado. Sería incluso más inverosímil pensar en la desaparición gratuita de 43 estudiantes como pasó en Ayotzinapa.

P. En México, ¿la realidad supera la ficción?

R. Totalmente. Durante el mandato de Felipe Calderón, falleció [Juan Camilo Mouriño] secretario de Gobernación debido a un accidente aéreo y tres años después murió en otro siniestro del mismo tipo Francisco Blake Mora, que también ostentaba este cargo. Ningún novelista se hubiera atrevido a utilizar el mismo recurso para deshacerse de dos personajes que ocuparon el puesto en el Gobierno.

P. En esa batalla enfermiza por el poder, ¿son los mejores los que ocupan los cargos de mayor responsabilidad?

R. Desde luego, Enrique Peña Nieto no llegó a la presidencia por los libros que leyó, pero como cualquier otro oficio requiere de astucia y habilidad. No se sobrevive 30 años en la política sin tener ciertas dotes.

P. ¿México es cada día más débil?

R. La figura del presidente se ha debilitado sin que se haya fortalecido el tejido institucional. En otros lugares, la ausencia de un piloto en la nave, hace que sea la sociedad la que corrija los comportamientos salvajes, pero en México esto no ocurre.

P. ¿El país es un avión sin piloto?

R. Es una avioneta en la que han desaparecido la mayor parte de las palancas del cuadro de mandos. No vamos en picado porque hay una clase política que intenta actuar. Pero ya no hay un botón que permita controlar a líderes sindicales, multimillonarios, monopolios o al crimen organizado.

El País

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