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La llegada de migrantes indocumentados a la frontera de EE UU con México crece un 25% en un año

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Mientras una caravana con cerca de 7.000 migrantes centroamericanos avanzan hacia Estados Unidos para solicitar asilo, el Gobierno de Donald Trump publicó este martes las cifras de indocumentados que fueron detenidos tras cruzar la frontera con México en el último año fiscal: 521.190, un 25,4% más que en el periodo de octubre de 2016 a septiembre de 2017. El dato suma a los arrestados por las patrullas de control y a los extranjeros que ingresaron por un acceso oficial, pero que fueron rechazados por no contar con los papeles necesarios para recibir la admisión. El número de familias que lo intentó alcanzó una cifra récord desde que existen registros (107.212). “Los números solo muestran el terrible estado en que se encuentra la crisis migratoria que hay en nuestra frontera”, sostuvo el portavoz de la Casa Blanca.

En septiembre los agentes arrestaron a 16.658 “miembros de familias”, un 80% más que en julio. La escandalosa cifra marcó un nuevo récord mensual desde que existen registros. En los últimos tres meses las detenciones a estos grupos constituyeron el porcentaje más alto de la historia. El negro trimestre migratorio tuvo lugar justo después de que Trump diera marcha atrás en su polémica política de “tolerancia cero” en la frontera, que provocó que entre abril y junio de este año fueran separados de sus familias más de 2.500 menores inmigrantes. Según los portavoces de la Administración, en el año 2000, el 98% de los detenidos eran mexicanos y ahora más de la mitad son centroamericanos. “Las lagunas legislativas se traducen en que cada vez más hay inmigración ilegal de poblaciones que el gobierno no puede regresar rápidamente a su país de origen”, explicó en una rueda de prensa uno de los funcionarios que prefirió que no se publicara su nombre.

Otro aspecto a destacar es el incremento de los niños que llegaron solos a la frontera. Pasaron de 48.681 en el año fiscal de 2017 a 58.660 el de este año, lo que equivale a una subida del 20,49%. Casi la mitad provenía de Guatemala, un país que disparó sus cifras en casi el doble. A ellos les siguen los menores hondureños, mexicanos y salvadoreños. La mayoría de ellos ha sido capturado en la ciudad de Yuma, Arizona. Según el Gobierno, los refugios para menores extranjeros no acompañados están operando actualmente a una capacidad del 88%, mientras que los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) están al 98%.

Aunque la tónica de la Administración de Trump ha sido la ofensiva anti-inmigrante, las últimas semanas el discurso se ha endurecido y, en muchos casos, maquillado con datos falsos. Las legislativas del 6 de noviembre están pisándole los talones al republicano, que se juega mantener el control de las dos Cámaras y sabe que la retórica contra los indocumentados le funciona. Por eso dijo que había que detener la caravana que se dirige a su país donde hay “criminales y personas desconocidas de Medio Oriente”. Este martes, tras ser cuestionado públicamente y desmentido por Amnistía Internacional, el mandatario reconoció que no había información oficial al respecto. El vicepresidente Mike Pence lo apoyó este martes y afirmó que “es inconcebible que no haya personas de ascendencia del Medio Oriente en una multitud de más de 7.000 personas que avanzan hacia nuestra frontera”. Pence también sostuvo que el presidente de Honduras le dijo que la caravana está organizada por “organizaciones de izquierda y financiada por Venezuela”.

El País

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