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Mussio Cárdenas: Los Yunes: ¿qué encuestadora miente?

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* Berumen le da 16 puntos arriba a Yunes Linares * Reforma coloca un punto abajo a Yunes Landa * El 3 en 3 a la ex de Héctor * El espinoso tema de las propiedades * Regina: seguir el móvil de su trabajo periodístico * Cinco focos rojos para el PRI en Coatza * Saúl Wade no paga y se queda con el cambio

Misma fecha, mismo escenario, mismos personajes y un resultado fuera de lugar. Son las encuestas de Berumen y Reforma, ambas sobre Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares arriba, en una por 16 puntos y en la otra por sólo un punto porcentual. ¿Cuál miente?

Ni Yunes azul ni Yunes rojo creen en las encuestas. Se jactan de ello. Creen en la encuesta del día de votación, cuando el ciudadano premia o castiga, cuando el elector acude a las urnas o desdeña el proceso electoral.

O creen cuando la intención de voto les favorece, los coloca en la punta, liderando la contienda.

Ufano, presumía Héctor Yunes Landa, el priista, el candiDuarte al microgobierno de Veracruz, que arrancaba en enero 21 puntos arriba de Miguel Ángel Yunes Linares, su primo, el candidato de la coalición PAN-PRD.

“No es coincidencia que traigo yo, arriba, 11 puntos en votación bruta, del PAN-PRD, y 21 puntos de votación efectiva del PAN-PRD”, alardeaba el priista.

Le favorecían los números de la encuestadora Ulises Beltrán y Asociados. “Es precisamente el encuestador más serio y más respetado que hay en el país y en América Latina, y es con quien he estado dando seguimiento sobre cómo hemos ido. En noviembre traíamos 4 puntos arriba, en diciembre traíamos 7 y a finales traíamos 11”.

¿Y entonces por qué se cayó?

Le respondió Yunes Linares con el resultado de la encuestadora Covarrubias y Asociados, que le daba al panista 5 puntos de ventaja.

Un mes después, el galimatías fue mayor. Refería Héctor Yunes que su ventaja era de cinco puntos. Y se vanagloriaba. Seguro alguien no le dijo que de 21 a cinco hay un desplome de 16 puntos en la intención de voto.

“No le salen las cuentas”, acotó entonces el líder del Partido de la Revolución Democrática en Veracruz, Rogelio Franco Castán.

Nada le dijo entonces Miguel Ángel Yunes. Lo dejó correr. Expresaba a su gente, su círculo azul, que su ventaja era 15 puntos pero que bastaba con decir que superaba al PRI por 5 puntos en la intención de voto.

Berumen y Asociados fue la primera en revelar —24 de marzo— cómo se perfilaba el sentir del elector. Otorgó 10 puntos de ventaja a Yunes azul, convulsionado al priismo, sacudido el hectorismo, prendidas las alertas.

Le siguió Votia. Daba la encuestadora 6 puntos de ventaja al PAN-PRD sobre el PRI, mientras Yunes Landa sólo atinaba a decir que en sus encuestas iba en la cúspide y que esas “son encuestas a modo”.

Abril 11. El Financiero reveló el sondeo realizado en Veracruz: Yunes Linares 43 por ciento; Héctor Yunes 35, y Cuitláhuac García, 16.

La de Gabinete de Comunicación Estratégica: Yunes Linares, 24.1 por ciento de intención de voto; Héctor Yunes, 19; Cuitláhuac García, de Morena, 15.1. El voto negativo —por el candidato que nadie quisiera votar— está del lado del priista: 47 por ciento; Yunes Linares en segundo lugar con 12.2, y Cuitláhuac, 4.8. O sea, la mitad de los veracruzanos rechazando al PRI.

Otra. La de Estadística Aplicada, difundida por Excélsior: Yunes Linares 38 por ciento; Héctor Yunes 29; Cuitláhuac García, 24.

Una más. El Mundo de Córdoba difundió —abril 15— que Yunes Linares llevaba 33.2 por ciento; Héctor Yunes 22.9, y Morena, 19.9.

Exhibió Yunes Linares más sondeos. Echó mano de trece mediciones el día del debate en Coatzacoalcos, auspiciado por la televisora Olmeca TV. En las suyas y en las que Héctor Yunes patrocinó, su ventaja —dijo— se mantenía intacta, en un rango de 8 a 10 puntos.

Días agrios para el duartismo, amagado Javier Duarte con parar en la cárcel si Yunes Linares triunfa en la elección del 5 de junio, denunciado ya por enriquecimiento ilícito y el uso de una red de prestanombres para adquirir propiedades en México, Estados Unidos y España, ordenó otro sondeo para saber cómo le podría ir al PRI. Y salió mal.

Citaban fuentes del gobierno de Veracruz a INFORME ROJO que el candiDuarte Héctor Yunes traía una desventaja de 8 puntos.

Comenzó entonces a sacudirse Yunes Linares. Inició la campaña y lo atrapó el caso Panama Papers, señalado su hijo Omar Yunes Márquez como uno de los empresarios mexicanos que pretendió constituir un fideicomiso en Nueva Zelanda, un paraíso fiscal, que finalmente se canceló.

Desdeñó Yunes azul la imputación. Dijo que se trataba de un homónimo. “Hay como 20 Omar Yunes”, alardeó. Pero luego la revista Proceso exhibió más documentación para acreditar que sí se trataba del hijo del candidato.

Recibió un segundo golpe.

Filtrada una conversación entre Yunes Linares y Omar Yunes, se supo de la adquisición de la mansión en Nueva York por 58 millones de dólares. Aclaró que no era adquirida con recursos de la familia Yunes sino que se trataba de una intermediación para inversionistas extranjeros, aunque se escuchaba hablar de una “rentita” de 83 mil dólares al mes.

Tercer golpe.

Siguió la compra de dos departamentos, también por parte de Omar Yunes, en Nueva York. Lo publicó el periódico El Economista. La inversión fue de más de 4 millones de dólares.

Cuarto golpe.

Le imputan que manifestó tener una minifortuna de 11 millones de pesos y le aparecen 140 millones en total.

Le pegaría en la intención de voto. Le bajaría adeptos y fans. Lo pondría en el riesgo de perder la elección.

No ocurrió. O supuestamente no ocurrió.

Berumen y Asociados volvió a medir la intención de voto en Veracruz y Yunes Linares aumentó su ventaja. En preferencia bruta 12 puntos por encima de Héctor Yunes. En preferencia efectiva, 16 puntos por arriba del PRI.

Son los números de Berumen —abril 27—: PAN-PRD, 32.2 por ciento; PRI y sus aliados, 20.8; Morena, 10.8. La preferencia efectiva es más contundente: PAN-PRD, 45.2 por ciento; PRI-aliados, 29.2, y Morena, 15.2.

Dice ahora el diario Reforma —abril 28— que no es tan catastrófico para el PRI. Sí pierde pero por menos. Le da 33 puntos a Yunes Linares, 32 a Héctor Yunes y 24 a Cuitláhuac García Jiménez de Morena.

Hay felicidad en el PRI. De una debacle, aspiran a un empate técnico o a una derrota honrosa.

Un punto abajo se remedia con fraude. A menos, claro, que lo dicho por Reforma no sea verdad. Nadie pasa de 21 puntos a favor a 16 puntos en contra y en cosa de días se halla en empate técnico. ¿Fantasía o tomadura de pelo?

Reforma sostiene que realizó mil entrevistas en vivienda, adultos con credencial de elector, en mil puntos tomados del listado de secciones electorales del INE, sin especificar en qué municipios de Veracruz. No se estableció si fue en territorio priista, de Morena, difícilmente yunista azul.

Una noche antes, el miércoles 27, el área de prensa del gobierno de Javier Duarte remitía el resultado de la encuesta de Reforma a los medios de comunicación de Veracruz. Eso se llama intromisión en el proceso electoral. Eso es usar el aparato oficial para evitar la caída del candidato del PRI.

Refuta todo Cuitláhuac García. Por si no bastara con la danza de cifras, acusa que el líder de la contienda es él.

Así lo expone el portal Al Calor Político:

“La verdad es que yo estoy en la punta, somos los punteros y lo quieren ocultar con esas encuestas.

“Esa encuesta es falsa y te voy a decir por qué: Héctor Yunes no está en segundo, eso es falso, está en tercero; lo rebasé desde hace tiempo pero nadie lo ha querido sacar, ya dije que esta pelea es entre Miguel Ángel y un servidor.

“Los que rechazaron la encuesta son un gran número, ya no confían en las encuestas, entonces cuando les preguntan sobre por quién va a votar dicen: no sé y agregarle también a los indecisos; entonces son dos cosas, y entonces si no se tienen mediciones sobre eso, la metodología que se usa queda fuera, no sirve para predecir qué va a pasar”.

¿Cuál encuestadora miente?

El sondeo de Berumen se realizó entre el 23 y 24 de abril.

El sondeo de Reforma se practicó entre el 21 y 25 de abril.

O sea, en la misma fecha, con el mismo sentir, con la misma percepción hacia el desgobierno de Javier Duarte, el escándalo por las propiedades de Miguel Ángel Yunes, la vinculación de Héctor Yunes a su pasado fidelista y duartista, los electores piensan en un contrasentido.

Alguien miente. No se sabe si es Berumen o Reforma.

Como sea, en una la ventaja es para Yunes Linares por 16 puntos y en la otra también para Yunes Linares por un punto, pero en franca caída.

Alguien no está diciendo la verdad.

Archivo muerto

El 3 en 3 a la ex de Héctor Yunes. Lo publica AGN Veracruz, portal de la periodista Silvia Núñez Hernández, autora de Fuera de Foco. El 3 en 3 a Liliana Azucena Yunes Rojas, pues se presume que en el divorcio obtuvo una buena cuota de propiedades. Dice la información que cuando un reportero le tocó el tema, Héctor Yunes Landa, el candiDuarte, se dio la vuelta y no respondió. Otro portal —Notiinfomex— cita la información y agrega que entre los bienes que un día fueron de Héctor Yunes figuran casas dentro y fuera de México. “Logró acaparar (su ex esposa) un gran porcentaje de toda la fortuna del candidato priísta, Héctor Yunes Landa, que incluye casa en Cancún, Acapulco, Baja California; casa en las Ánimas de Xalapa; casa en Costa de Oro de Boca del Río, Veracruz; departamento en Polanco; dos ranchos en Córdoba, otro más en Xalapa, además de una casa en Salamanca, España, lugar donde estudió su hija”. Nadie entre los hectoristas se mueve. De lo mismo que se acusa a Yunes Linares. Dirá Héctor que es infamia, que es lodo, que es perversidad. Fidelista, primero, duartista más tarde, Liliana Yunes Rojas fue titular de la Coordinación General de Promoción Turística y Económica del Gobierno de Veracruz en el Distrito Federal, en el gobierno del sultán de Nopaltepec. Con Javier Duarte figura como asesora de la Secretaría de Turismo, que regentea Harry Grappa. O sea duartista, como su hija Liliana —Liz— Yunes Yunes, ex subdirectora de Inspección y Notarías, a quien le purga que se lo expresen. Pero así fue, así es y así será… Por lo que escribía, no por el móvil del robo, debe investigarse el crimen de Regina Martínez. Lo demandan sus familiares, compañeros y amigos. Rebautizan Plaza Lerdo, en Xalapa, como Plaza Regina, en honor a la ex corresponsal de la revista Proceso, ultimada el 28 de abril de 2016. Ahí reiteran la exigencia. No la mataron por robarle. Murió por sus denuncias, por exhibir la corrupción entre la policía y el crimen organizado, por los excesos, la deuda descomunal, el endeudamiento, la violencia de las mafias, la violación a los derechos humanos, la violación y asesinato de la indígena de Soledad Atzompa, en la sierra de Zongolica, Ernestina Ascensión. Debe seguirse la pista de su trabajo profesional, su labor periodística, lo que no quiere tocar Javier Duarte. Van cuatro años y sigue la impunidad. A Regina, en cuatro años, no se le ha hecho justicia. Por lo menos son cinco focos rojos. Dos en el poniente de Coatzacoalcos —Barrillas y Ciudad Olmeca—, Gaviotas, 20 de Noviembre y Prócoro Alor. Ahí se espera una felpa al PRI. No hay operación política. No hay intención de voto para Héctor Yunes, brillando por su ausencia los marcelistas. Dicen los priistas que aman a su partido pero que las promesas incumplidas del candiDuarte al microgobierno de Veracruz, sus vínculos con el duartismo, el desdén del ayuntamiento de Coatzacoalcos, el escenario de derrota, los dejó sin argumento para pedir el voto. Y a todo esto, ¿en qué pierden su tiempo los hectoristas? De entrada dicen que no hay dinero para operar, que Héctor “Duarte” no los refacciona económicamente, que Marcelo Montiel es más leyenda que verdad, que ya no jala, que ya no prende, que va a sepultar al candidato del PRI. Pero en la encuesta de Reforma hay empate. Ajá… Son 442 millones de pesos y es el presupuesto que Saúl Wade se quiere comer. Ahí se consigna que hay una nómina, salarios y quinquenios, prestaciones y beneficios para el trabajador. Supuestamente se ejerce, se consume y no queda nada por gastar. Sólo que a los empleados municipales el tesorero Wade, alcalde real de Minatitlán, les paga menos. Les conculca sus derechos, les rasura cantidades. ¿Entonces por qué dice L’enfant terrible que del presupuesto anual se ejerce hasta el último centavo? Si a los trabajadores les queda a deber, dónde están los más de 5 millones que retiene, de los que no da cuenta, de los que se presume que al final de su gestión como alcalde real llegarán a ser 23 millones. Esa es una. La otra es peor. Tiene que ver con un descomunal engaño al SAT…

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