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Plan Veracruzano de Desarrollo, el Diablo esta en los Detalles: Jorge Flores

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Hace unos días realice un tramite en un municipio que se encuentra a unos 30 kilómetros de Xalapa y en la espera fui testigo de una escena que en lo grotesco define con una nitidez perfecta a nuestras autoridades, me encontraba en un balcón que da a la cochera municipal cuando entró un Mercedes Benz deportivo, dos puertas, color plata y se bajaron un hombre joven vestido como de revista y una mujer con el cabello teñido de rubio también vestida como catálogo, del hombre se desprendió una mueca de desprecio y la mujer se subió nuevamente al vehículo, ahora al volante, con un dejo de soberbia y suficiencia insultantes. Mi sorpresa fue cuando de la nada llegó una tropa de empleados municipales a recibirlo y todos en un acto de servidumbre entonarle, buenos días señor presidente.

Días después en un acto en la presidencia municipal de ésta ciudad, mientras los vecinos exponían sus peticiones, los funcionarios chateaban en sus teléfonos y solo asentían con sus cabezas a cada petición que les realizaban, con una actitud que demostraba desinterés o por lo menos descortesía. En lo que se realizaba la reunión me tomé el tiempo de revisar los retratos de todos los presidentes municipales que se encuentran en el salón, reconocí a algunos, los más recientes, debo confesar que me sentí abatido por sus caras, muchas me parecieron desafiantes y cínicas, algunas en una seriedad adusta y otras con una sonrisa falsa que más bien con el paso de los años parece se burlan de nosotros descaradamente.

Salí del municipio y durante unas horas me fue imposible retirar la imagen de cada uno de los retratos, de los funcionarios chateando, del Mercedez Benz, de la rubia y sobre todo de la actitud de indiferencia y de algo de indolencia que mantienen con todos nosotros como ciudadanos, como sociedad. Me dispuse a escribir mi columna como cada semana y en ésta ocasión tenía en mente escribir una propuesta para el Plan Veracruzano de Desarrollo, escribía un párrafo y de manera recurrente regresaban las imágenes en una terca insistencia y decidí dejar por un momento la intención de escribir y limpiar mi mente en otra actividad, regresaba al teclado y las imágenes también lo hacían con mayor claridad.

Recordé a presidentes municipales de todos los partidos que en su momento se autopremiaron como los mejores entre los mejores y felices y orgullosos se retrataron con su Premio Tlatoani al mejor presidente municipal nunca antes visto. Algunos terminaron su gestión, no han vuelto a trabajar en varios años y mantienen sus vidas y lujos, que debo aclarar no tuvieron antes de su administración ni en sueños.

Así, en el esfuerzo de escribir y las imágenes que se presentaban con mayor intensidad, es que me atreví a cuestionarme sí nuestros gobernantes son los causantes de la terrible situación de Veracruz o sí tan solo ellos son el resultado de nosotros mismos como sociedad, independientemente de la fidelidad-prospera, algo en nosotros como sociedad esta podrido, el político corrupto es en todo caso un modelo aspiracional, al que premiamos con nuestra aceptación y en algunos casos festejamos alegremente su cinismo y pillería, procuramos que nuestros hijos sean amigos o por lo menos compañeros de sus hijos y tenemos grabado en nuestro más profundo gen que la política es sinónimo de riqueza ilimitada y poder déspota, nos olvidamos que se trata de un servicio público que requiere de la mayor sensibilidad social y responsabilidad profesional.

Espero que la próxima semana no se arruine mi intención de escribir del Plan Veracruzano de Desarrollo, que en mi opinión no puede contener frases vacías y fáciles, por el contrario debe y tiene que ser un plan que pretenda resultados medibles en base a indicadores objetivos y que al ser un gubernatura de tan solo dos años, es posible trazar más que un plan, un programa de gobierno detallado, después de todo, el diablo siempre esta en los detalles.

Jorge Flores Mtz.
Jorgeflores1mx@me.com

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