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PRD: Las tribus son de media tabla para abajo

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Con la bancada más pequeña en su historia, con la ruptura de su alianza con PAN y Movimiento Ciudadano y con dos nuevas corrientes controlando lo que queda del partido, es como el PRD arrancó los trabajos en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión.

Hace seis años, el PRD, junto con sus aliados, era la segunda fuerza política en el Congreso; en la legislatura que recién inició es la séptima. En Cámara de Diputados su bancada está compuesta por 20 legisladores y en el Senado por siete, luego de que Emilio Álvarez Icaza decidiera mantenerse como independiente. Ésta será la fracción más pequeña que ha tenido el PRD en sus 29 años de fundación como partido político.

Días antes de que arrancara la legislatura, las diversas corrientes de expresión protagonizaban “jaloneos” para definir a los que serían sus coordinadores en las dos minibancadas, pero también por las posiciones de poder que quedan, entre ellas, la dirigencia nacional del partido, luego de que perdieran sus gubernaturas, incluida la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

La lucha por las definiciones fueron entre Vanguardia Progresista (VP), liderada por Héctor Serrano; Alternativa Democrática Nacional (ADN) encabezada por Héctor Miguel Bautista, y Nueva Izquierda (NI), Jesús Ortega y Jesús Zambrano mejor conocidos como Los Chuchos.

Hasta antes de marzo del 2017, la facultad de elegir a los coordinadores recaía en los legisladores; sin embargo, se realizó una modificación a los estatutos que incluso fue denominada como “reforma Barbosa”, con la que se buscó quitarle la coordinación al entonces senador de la República, luego de que se hubiera pronunciado a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Aprovechando que NI perdió fuerza al interior del partido, VP y ADN negociaron las coordinaciones legislativas. Para el Senado se designó al exjefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y para la Cámara de Diputados a Ricardo Gallardo Cardona, quien fuera presidente municipal de Soledad de Graciano Sánchez en San Luis Potosí.

La llegada de Miguel Ángel Mancera a la coordinación de seis senadores respondió a que Héctor Serrano, de Vanguardia Progresista, se la había prometido, por lo que tuvo que olvidar su aspiración de ser él quien coordinara a la veintena de diputados federales, pues evidentemente ADN ni NI permitirían que ambas coordinaciones y la presidencia nacional del partido (Manuel Granados) estuvieran en su control.

Gallardo Cardona fue la apuesta de ADN, pues es uno de los políticos más cercanos al líder nacional de esa corriente, por lo que no pesó en su designación su pasado “polémico”. Fue detenido por sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada y operación con recursos de procedencia ilícita por más de 200 millones de pesos.

En Cámara de Diputados se decidió que la coordinación será rotativa, para el próximo año será Verónica Juárez Piña quien asuma el cargo de líder de la fracción y para el tercero será Héctor Serrano.

En la fracción en Cámara de Diputados, prácticamente todas las corrientes de expresión (Galileos, Nueva Izquierda, Foro Nuevo Sol, ADN, y NI, Vanguardia Progresista) tendrán representación, exceptuando a Izquierda Democrática Nacional de René Bejarano, la cual apoyó a López Obrador en la pasada elección.

Para  la diputada Verónica Juárez Piña, vicecoordinadora de la fracción, es evidente que el partido no atraviesa por un buen momento, por lo que pronto deberán tener la ruta para saber si es posible su renovación.

Desde la Cámara de Diputados, destacó, la veintena de legisladores están comprometidos a conducirse en unidad, y sobre todo a tomar decisiones en la pluralidad, y no permitir que sea una corriente la que se adueñe de las decisiones de esa fracción.

“De lo que sí estamos convencidos es de que debemos de representar también la pluralidad que hay al interior del grupo pero anteponiendo cualquier interés personal”.

Por su parte, el representante del PRD ante el INE, Camerino Márquez, señaló que la salida de Agustín Basave del partido no es síntoma de nada, pues el exdirigente nacional ya se había ido de ese partido desde hace tiempo.

El Economista

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