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Ritual sexenal: pasarelas, pases de charola, conciliábulos…

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Las reuniones sexenales entre la cúpula empresarial y la alta burocracia política son tan legendarias, que los priistas acuñaron vocablos proverbiales como “pasarela” que aludía a los candidatos con posibilidades de llegar a la candidatura presidencial, o “pase de charola”, la colecta de campaña que se inicia una vez definido el candidato oficial.

El pasado 30 de abril, el portal de proceso.com subió un video en el que Ricardo Anaya –candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, formada por PAN-PRD-MC–, tres días antes, dijo estar dispuesto a aliarse con Enrique Peña Nieto para evitar que Andrés Manuel López Obrador gane las elecciones del próximo 1 de julio.

Para el miércoles 2, López Obrador comentó que la intención de bajar a José Antonio Meade de la contienda, así como la promoción del documental El populismo en América Latina, eran parte del activismo de Claudio X. González, quien, junto con Alberto Bailleres, Germán Larrea, Eduardo Tricio y Alejandro Ramírez tuvieron una reunión con Anaya.

A pregunta expresa de Proceso, el tabasqueño admitió que se trataba de miembros del Consejo Mexicano de Negocios (CMN).

Su declaración detonó las descalificaciones de algunos empresarios durante una semana. El CMN respondió al candidato presidencial de Juntos Haremos Historia con un desplegado titulado Así no, firmado por el organismo empresarial cuya membresía es semisecreta.

López Obrador les exigió dar la cara. El asunto subió de tono, hasta que el sábado 5 López Obrador sacó un pañuelo blanco. No obstante, adelantó que los implicados habían cabildeado la publicación de un segundo desplegado en su contra con cámaras y organismos empresariales. Y el lunes 6, cuando varios periódicos lo difundieron, el diferendo quedó zanjado.

Usos y costumbres

Reeditada la ritualística del régimen hegemónico, la reunión de cinco empresarios con Ricardo Anaya fue calificada por López Obrador como el conciliábulo en el que se acordó unificar las campañas en su contra. Varios de los implicados negaron ese encuentro. Sin embargo, el jueves 10 Salvador García Soto informó sobre ese encuentro en su columna Serpientes y Escaleras de El Universal.

Ese tipo de reuniones coinciden con el activismo e intromisión histórica de los magnates mexicanos en las sucesiones presidenciales.

En su libro El Consejo Mexicano de Hombres de Negocios: surgimiento y consolidación, la investigadora Marcela Briz Garizurieta acreditó, por ejemplo, la “pasarela” de los presidenciales ante los magnates durante el régimen de Luis Echeverría. En esa ocasión, sostiene, Porfirio Muñoz Ledo recibió una palmada de Bernardo Quintana, de Grupo ICA, quien le espetó: “Nunca serás presidente”.

En 1988 los empresarios se inclinaron por Carlos Salinas de Gortari durante una reunión en la residencia de Carlos Hank González. Los miembros del CMN acordaron los apoyos económicos a la campaña que combatiría la postulación del “izquierdista” Cuauhtémoc Cárdenas.

La relación con el empresariado de la época descansó en dos personalidades aún activas: Claudio X. González, quien incluso se convirtió en asesor económico de Salinas, y Alfonso Romo Garza.

El 23 de febrero de 1993, en la mansión de Antonio Ortiz Mena, en la calle Tres Picos, en Polanco, 29 magnates se reunieron con Salinas de Gortari en las postrimerías de su administración.

En ese conciliábulo estuvieron el entonces dirigente del PRI, Genaro Borrego Estrada, y el responsable de las finanzas del partido, Miguel Alemán (Proceso 853). En pleno convivio se pasó la charola a los invitados. Algunos ofrecieron incluso más de 25 millones de pesos, monto superior al solicitado.

Entre los que acudieron a la encerrona de Tres Picos estuvieron Jorge Larrea, padre de Germán Larrea, así como Claudio X. González Laporte y Alberto Bailleres. Estos últimos forman parte del grupo que participó en la reunión reciente, según expuso López Obrador la semana antepasada.

El 23 de marzo de 1994, tras el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio, el relevo fue Ernesto Zedillo Ponce de León. Los hombres de negocios volvieron a reunirse para el pase de charola. El anfitrión fue Lorenzo Zambrano, cabeza de Cemex. Y el encuentro fue el 4 de mayo de 1994, mismo día que la clase empresarial, la mayoría de la cual era del CMN, tuvo un encuentro en Monterrey.

Alfonso Romo es ahora el principal responsable de la vinculación de López Obrador con el sector empresarial, en tanto que Josefa González Blanco Ortiz Mena –nieta de Antonio Ortiz Mena, el anfitrión del encuentro de 1993 en la casa de Tres Picos, e hija de Patrocinio González Blanco, exgobernador de Chiapas y secretario de Gobernación en el sexenio de Salinas– está incluida en el eventual gabinete del tabasqueño.

Democracia con tufo a dinero

La llamada transición democrática tuvo también la participación de los hombres del dinero, de manera más o menos conocida, por la integración de un grupo denominado Amigos de Fox, creado por Lino Korrodi, quien ahora se integró a la campaña de López Obrador.

En su edición 1334, Proceso anticipó los nombres, que posteriormente reveló el Instituto Federal Electoral (transformado en INE a partir de abril de 2014) que participaron en el financiamiento ilegal que facilitó el arribo de Vicente Fox a Los Pinos.

Una vez más, aparecieron los nombres de prominentes miembros del CMN: el banquero Roberto Hernández; Lorenzo Zambrano, de Cemex; Eugenio López, de Jumex; Pablo Escandón Cusi, de Nadro, y Carlos Slim, entre otros, quienes, a pesar de las indagatorias en su contra, nunca fueron tocados.

Por esos años, el presidente del CMN era Claudio X. González Laporte, quien alcanzó esplendor durante los sexenios priistas de Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.

Para 2005 el consejo participó también de manera activa en el proceso de desafuero al entonces jefe de gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador. El objetivo del gobierno foxista era impedir su postulación a la Presidencia de la República cuando llevaba amplia ventaja en las preferencias electorales.

El 10 de junio de ese año, la casa de Rómulo O’Farrill sirvió de escenario para la comilona a la que acudieron el entonces presidente Fox y su secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz (Proceso 1485).

A esa reunión se refirió López Obrador en 2006 durante su alegato ante la Cámara de Diputados:

“Un empresario me contó que el 10 de junio del año pasado, en una reunión en casa de Rómulo O’Farrill, ese grupo compacto de intereses creados le dijo al ciudadano presidente, palabras más, palabras menos: ‘Nos has quedado mal, no has podido llevar a cabo las privatizaciones y la reforma fiscal, pero eso ya no es lo que nos importa. Ahora lo único que te pedimos es que por ningún motivo permitas que ese populista de Andrés Manuel llegue a la Presidencia’.”

El más activo promotor del desafuero y de dejar fuera de la contienda de 2006 al político tabasqueño fue Claudio X. González, a quien López Obrador acusa de capitanear “la guerra sucia” de 2006 en su contra, junto con Roberto Hernández, Alfredo Harp Helú y otros miembros del CMN, a los que suele llamar “la mafia del poder”.

Para 2012, el respaldo a la candidatura de Enrique Peña Nieto fue claro como su apoyo al mandatario, al menos los primeros dos años de su gobierno. Proceso solicitó en 2013 la lista de invitados a Palacio Nacional a la toma de posesión de Enrique Peña Nieto. Al cruzarla con otra lista de asistentes del CMN a encuentros con Peña Nieto, aparecieron los hombres más ricos y poderosos de México, un tercio de los cuales figura en las listas de millonarios que, desde su surgimiento en la década de los sesenta, no han dejado elección sin influir de una u otra forma.

Proceso

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