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¿Y la política económica?

Abel
Abel Domínguez Camacho
A poco más de un mes de las elecciones más importantes de México, el pasado 8 de agosto, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) recibió su constancia de mayoría que lo acredita como presidente electo de todos los mexicanos; solamente una entidad federativa fue adversa al partido político Morena, Guanajuato. El efecto AMLO hizo que Morena ganara las gobernaturas de Chiapas, Morelos, Tabasco, Veracruz y en CDMX-está peleando Puebla-. La participación porcentual en el PIB nacional de estas entidades federativas es de casi 27%, destaca CDMX con 16.9%, le sigue Veracruz con 4.7%; los estados de Morelos, Chiapas y Tabasco participan del PIB nacional con 1.2, 1,7 y 2,4%, respectivamente.
Históricamente las economías regionales más importante, por su participación porcentual al PIB nacional son, CDMX, México, Nuevo león, Jalisco, Veracruz y Puebla, hoy desplazado por Guanajuato. En atención a ello son importantes en su contribución al crecimiento económico del país, sin embargo, no siempre el tamaño de su economía se refleja en su contribución al crecimiento económico. Por ejemplo, Veracruz con 4.7% en su participación al PIB nacional e históricamente importante, de acuerdo con el INEGI, para 2016 apenas contribuyó con el 0.03% ponderado al crecimiento promedio anual de 2.7% del PIB. Es de sobra conocido el tema de las causas que explican el status de Veracruz y otros estados.
Comento lo anterior porque en la intención del presidente electo se identifica como prioridad,  la “reactivación de la economía” y justo allí recae la definición de la Política Económica para los siguientes años, en donde se privilegie la necesidad de hacer crecer-y desarrollar-las economías regionales-de todos el país y no solamente las morenas-que observan baja participación en el PIB nacional y baja contribución al crecimiento económico nacional; ¿jugaran un papel importante y detonador los Coordinadores Estatales de Programas de Desarrollo? Ya se verá, por lo pronto permea en el medio la preocupación de que está medida-todavía propuesta-tiende al centralismo vs federalismo.
Las prioridades que se pueden traducir del discurso de campaña, extendido al presidente electo, es que se fomentará el consumo a través de incrementar los recursos a signados a los pensionados, la postura respecto a los Ninis, las madres solteras, las personas de 65 y más-que podrán hacer doblete con la pensión-etc, todo ello sin un aporte directo al valor agregado de la economía. También se insiste en el fomento del ahorro, ello se deja ver en varios de los 50 aspectos consignados en los Lineamientos Generales para el Combate a la Corrupción y la Aplicación de una Política de Austeridad Republicana, dictados por el ahora presidente electo-da la impresión que, ante la imposibilidad de sentarse en la silla, sigue en campaña-.
Reactivar la economía requiere de una muy puntual asignación del gasto y la inversión en los sectores estratégicos de la economía, asignación que deberá convertirse en mejoras en los sueldos y salarios de los puestos de trabajo ya existentes y, evidentemente, en la generación de nuevos y bien remunerados empleos-resarcir el desempleo histórico más los empleados de confianza que quedarán fuera en la presente administración y más-empleos bien remunerados que tiene que ver directamente con el valor agregado de la economía, el capital humano y su contribución al crecimiento y al desarrollo, en investigación y desarrollo, en educación, en capacitación para el trabajo y, con el incremento a la productividad.
Hasta el momento, sigue destacando en el discurso el ataque frontal a la corrupción que direccionan hacia la revisión de tales o cuales contratos, que se presumen fueron otorgados por influyentismo; los asuntos relacionados con la gasolina que no con los gasolinazos, miles de millones para dos refinerías; la descentralización de la administración pública federal y el anuncio escalonado de nombramientos-atinados unos, desatinados otros-con este proceder, el presidente electo y los gobernadores electos solamente están acudiendo al morbo de la gente-seguidores y no-como si todavía estuvieran en campaña o, ¿están en campaña para proyectar lo que sigue del 2024?
Mi preocupación y pregunta es muy sencilla ¿y la política económica y, la política-política de México?
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