Programas sociales y recursos de afores no son políticas suficientes para aliviar la crisis: CEESP

El sector empresarial señaló que “aún es tiempo de adoptar medidas contracíclicas“, a fin de que se mitigue el daño a la sociedad por la apretada situación económica de las empresas, la cual las ha llevado a cerrar, y se ha visto reflejada en la desocupación de trabajadores, con una tendencia a agudizarse en los próximos meses.

“La continuidad de los programas sociales oficiales y la posibilidad de retirar mayores recursos de las afores por parte de los desempleados, más allá de su pertinencia económica, simplemente no son políticas suficientes para aliviar de manera significativa la grave crisis social que ya se empieza a vivir”, reprobó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Para el organismo aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), son urgentes las acciones gubernamentales mediante apoyos directos al ingreso de quienes no tienen fuentes de recursos, y de facilidades temporales a las empresas para que protejan el empleo en lo inmediato y su propia supervivencia (incluyendo su fuente de empleo) más adelante.

“Sin esfuerzos como los que se han recomendado una y otra vez por múltiples actores de la sociedad, es factible que se puedan recuperar empleos, especialmente informales, pero la precarización laboral seguirá siendo un factor determinante de los niveles de pobreza”, sentenciaron los analistas del sector privado.

A través de su análisis semanal, el CEESP precisó que la pérdida de empleos y la precarización del mercado laboral eran evidentes con el debilitamiento de la economía tras cuatro trimestres consecutivos con cifras negativas.

No obstante, esta situación se agudizó con la crisis sanitaria del coronavirus y la consecuente parálisis del aparato productivo. “Las expectativas se han deteriorado fuertemente, como se refleja en los pronósticos con caídas cada vez mayores, llegando a ser superiores a dos dígitos para el segundo trimestre del año”.

En un ambiente como este, dijeron los analistas del sector privado, los niveles de confianza son fundamentales para estimular la inversión, que es fuente principal de la creación de empleos, y con ello incentivar el consumo. Sin embargo, la coyuntura, la falta de políticas de apoyo, el constante cambio en las reglas del juego y la ausencia de estado de derecho que se refleja también en elevados niveles de delincuencia e inseguridad, son factores que se han consolidado como causas fundamentales que inhiben el crecimiento y la inversión.

El sector privado señaló que las empresas han intentado mantener al máximo sus plantillas laborales, pero han llegado al punto en que la restricción de recursos líquidos para hacerlo, posiblemente agravada por el deterioro de las expectativas de recuperación rápida, les ha obligado a reducir su empleo significativa o totalmente.

Por un lado, se han utilizado convenios con los trabajadores para no perder su empleo, ofreciendo reducción de horas laborales y disminución temporal en salarios. Probablemente, esto se reflejó en el universo de población subocupada, definida como el conjunto de “personas ocupadas con la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les permite”, que reportó un aumento de 5.9 millones de personas.

El Economista