Lo que empezó como una disputa fiscal terminó convirtiéndose en la batalla política más explosiva del sexenio: Claudia Sheinbaum contra Ricardo Salinas Pliego, el magnate que pasó de vender televisores a dirigir un imperio multimillonario… y ahora, quizá, a medirse con la presidenta en las calles, en las redes y en la cancha del poder.
Para Sheinbaum, el dueño de TV Azteca no es el carismático “Tío Richi” que sus seguidores adoran, sino un evasor fiscal de proporciones bíblicas, cuyo conglomerado debe al Gobierno más de 4,000 millones de dólares.
Para Salinas, ella encabeza un Estado “feroz contra sus críticos” y lo está persiguiendo políticamente.
La tensión, que llevaba meses acumulándose, por fin estalló.
Una Corte alineada y un fallo que incendió el escenario
Apenas dos días después de que Sheinbaum ordenara revisar los contratos federales del Grupo Salinas, la renovada Suprema Corte —con nueve jueces electos cercanos a Morena— confirmó por unanimidad adeudos fiscales por 2,500 millones de dólares.
Un fallo exprés que, según analistas, “huele a tribunal cargado”.
Salinas explotó: ofreció pagar 400 millones “legítimos”, acusó al Gobierno de extorsión, y la presidenta respondió exigiendo la totalidad del monto.
Golpe a los casinos, golpe a la cartera
El 11 de noviembre, autoridades clausuraron dos casinos del magnate por una investigación de lavado de dinero.
Mientras tanto, Forbes reportó que su fortuna se desplomó de 13,400 a 4,900 millones en menos de un año.
El imperio se tambalea.
Un empresario contra el sistema… y con fans
El choque ha fracturado la frágil relación entre Sheinbaum y el sector empresarial.
Y ha catapultado la figura de Salinas entre una base que lo ve como la mezcla mexicana de Trump con Milei.
Cuando miles salieron a protestar contra Sheinbaum, el magnate los aplaudió.
El Gobierno lo acusó de financiar las movilizaciones con casi 5 millones de dólares.
Él lo negó.
Pero el fuego ya estaba encendido.
El discurso que encendió todas las alarmas
En su fiesta de cumpleaños número 70 —con más de 15,000 invitados—, Salinas dejó caer una bomba verbal digna de campaña:
“Es momento de deshacerse de esos zurdos de mierda y mandarlos a chingar a su madre”.
La multitud rugió.
Y empezó el canto:
“¡Presidente! ¡Presidente!”
El tablero político se reacomoda
Mientras Sheinbaum impulsa una ofensiva fiscal que también toca a Samsung por 16,000 millones, la Cámara de Comercio de EE.UU. ya levantó la voz contra la “agresividad fiscal” del Gobierno mexicano.
La pregunta inevitable es:
¿Está Sheinbaum enfrentando a un evasor… o está fabricando a su próximo rival político?
Ricardo Salinas Pliego ya demostró que no le teme a la polémica, al Gobierno, ni a la élite que alguna vez lo aplaudió.
Y en este nuevo México —el de jueces electos, empresarios insurrectos y redes que arden—, cualquier villano puede convertirse en candidato.
Incluso un “Tío Richi”.
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