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China construye un parque de atracciones sobre el comunismo

Los miles de turistas “rojos” en China tendrán próximamente otro destino al que acudir para celebrar su patriotismo. El grupo Wanda, uno de los conglomerados más grandes de China en ocio e inmobiliaria, construirá un parque de atracciones y un enorme complejo de entretenimiento basado en el comunismo. El proyecto se llevará a cabo en la ciudad china de Yan’an, situada en la provincia de Shaanxi, considerada la cuna y centro neurálgico de la revolución comunista de China al ser el punto final de la Larga Marcha que llevó a cabo el Ejército rojo durante un año.

El proyecto se firmó este mes y contará con una superficie de 1,3 kilómetros cuadrados, con el mencionado parque de atracciones, teatros, cines, centros comerciales u hoteles. Wanda, en un comunicado, explicó que todos los edificios estarán ambientados en los años 30 del siglo pasado, cuando en plena guerra civil china la ciudad se convirtió en el refugio del bando comunista. El complejo supondrá una inversión de alrededor de 12.000 millones de yuanes (unos 1.500 millones de euros) y se abrirá al público en el año 2021, coincidiendo con el primer centenario de la fundación del Partido Comunista de China.

“(El complejo) integrará la educación patriótica, el turismo vacacional y experiencias para conocer el patrimonio cultural intangible del sitio”, aseguró el grupo promotor en un comunicado, que fue accionista del Atlético de Madrid y da nombre al estadio del equipo. El fundador de Wanda, Wang Jianlin, aseguró que con este proyecto el conglomerado “muestra su compromiso con el espíritu de Yan’an”.

Más allá de la viabilidad económica del proyecto –Yan’an es un centro de peregrinaje para muchos ciudadanos chinos cada año y recibió 49 millones de turistas en los primeros nueve meses de 2017- la elección del sitio y parece responder a una forma para redimir los pecados del conglomerado ante las autoridades chinas. El año pasado, Wanda se vio forzada a deshacerse de parte de su cartera hotelera y de complejos turísticos con el objetivo de repagar préstamos. Se trató de una cadena de importantes desinversiones ante la presión de Pekín, que consideró a la empresa como un riesgo sistémico por su abultada deuda. Hasta entonces, Wanda había expandido sustancialmente sus activos dentro y fuera de China.

Este 2018, Wang y su imperio han optado por un perfil bajísimo, lejos de las constantes inauguraciones de complejos por toda China o la firma de acuerdos millonarios para adquirir empresas extranjeras de años anteriores. Otro de sus anuncios importantes ha sido la creación de un proyecto de similar envergadura en Lanzhou, una ciudad en el oeste del país clave en el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda que abandera el presidente chino, Xi Jinping.

El País

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