Agendistas

Desnudos

Escuchar: …dar oídos, atender a un aviso, consejo o sugestión Diccionario de la RAE

Sólo las encuestas rigurosas delatan el sentir popular. Sabemos que la mayoría de los mexicanos quería el NAIM, pero el presidente electo montó una farsa para poder justificar su capricho. Pretendió engañar, pero la realidad se impuso. El costo económico y político de esa farsa lo perseguirá mientras no corrija. ¿Lo hará? Decenas de organizaciones vinculadas a la aviación se expresaron a favor de Texcoco. Empresarios muy relevantes ofrecieron hacerse responsables del NAIM. Pero nada, adelante con el capricho. Observen cómo se pretende gobernar a México —habla uno de los principales operadores de fondos del mundo— y señaló la farsa de la consulta. Después lanzó su sugerencia: corran de México. Cuánto le van a costar a nuestro país esas palabras, “corran de México”. El pronóstico es difícil. La farsa no engañó a nadie. Van desnudos.

Los mercados también son una forma de expresión elaborada de las sociedades. Detrás del sube y baja de los números está el sentir de miles de inversionistas. Las advertencias fueron muchas: ante la negativa del NAIM habrá condena y desplome. No los escucharon. “Autoengañados”, se creyeron su farsa y así nos fue. Después vino la pifia de las comisiones bancarias. Si de verdad quieren gobernar escuchando, antes debieron escuchar a los banqueros. Pero no fue así. Urzúa contuvo el terremoto, pero la amenaza sigue flotando. El altísimo costo —el peor nivel de la Bolsa en dos años— lo pagarán al final de la cadena las familias de los trabajadores.

Establecer las consultas a modo como fórmula de gobierno es institucionalizar el intento de engaño para no escuchar. Pocos se opondrán en la consulta a la construcción del Tren Maya y así aplastarán ahora a las voces que deben escuchar, a los especialistas en conservación que han manifestado serias dudas sobre la devastación que el proyecto traerá. Pero ni escuchan ni se detienen. Sin estudios de impacto ambiental, pero con su perverso SÍ resultado de la nueva farsa, un SÍ producto del circo, el tren va. El cinismo total quedó retratado con el anuncio de la obra antes de conocer el resultado de la consulta. Más claro, imposible. Muy ofensivo.

¿Y la refinería? Hay múltiples consideraciones económicas y técnicas de expertos que han sido desoídas, negadas. Ni siquiera hay un proyecto ejecutivo. Pero obtendrán su SÍ para poder justificar otra huella indeleble del nuevo autoritarismo. Las sociedades también se expresan en formas simbólicas. Tres consejeros notables del Fondo de Cultura Económica (Juliana González, Fernando Escalante y José Woldenberg) renunciaron a ese encargo. ¿Por qué será? ¿Los escucharon? En cambio, se ratificó en la dirección a alguien impedido por ley para el cargo. La comunidad científica está muy alarmada por la designación en Conacyt. ¿Los han escuchado?

Juan Carlos Zepeda renunció a la Comisión Nacional de Hidrocarburos —órgano regulador independiente—, donde realizó una labor reconocida internacionalmente. ¿Por qué lo hizo? Quién está escuchando a las decenas de miles de burócratas que en distintas áreas y en los tres poderes han pedido su prejubilación o buscan ampararse masivamente por la arbitraria reducción de sus salarios. Para ellos no hay oídos. Tampoco para las consideraciones de los militares sobre la seguridad del titular del Ejecutivo ni para los juristas y defensores de derechos humanos que expresan dudas serias sobre la nueva estrategia de seguridad. La soberbia está desbocada. Se anuncia con bombo y platillos la creación de un Consejo Asesor Empresarial justo el mismo día que el Banco de México se ve obligado a subir su tasa de referencia por la incertidumbre política. ¿Han escuchado al gobernador y a los miembros de la Junta de Gobierno? Valdría la pena. ¿Escucharán al Consejo Asesor? No pareciera la tónica.

Si de verdad desean escuchar, deberían atender las observaciones de expertos y opositores sobre el control de la radiodifusión en la Secretaría de Gobernación. Decir que se trata de “poner orden” y afirmar que AMLO no es un “dictador”, no es una argumentación sólida a lo que, a todas luces, parece un cerco de control político. Si de verdad escuchan, que lean la posición de Standard & Poor sobre los límites de la deuda. Si de verdad… que miren el tipo de cambio.

O quizá ni saben ni quieren escuchar, y no se han percatado de que no pueden engañar. Van desnudos.

Federico Reyes Heroles

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