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“El escenario político de EE UU podría complicar la aprobación del tratado de comercio”

El máximo responsable de los asuntos económicos de México, el secretario de Hacienda Arturo Herrera (53 años, Actopan, Hidalgo, México), es uno de los hombres de mayor confianza de Andrés Manuel López Obrador, desde mucho antes de que fuese presidente. Cuando el mandatario fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México ya recurrió a Herrera para que fuese su secretario de Finanzas. Ahora lo nombró secretario [ministro] después de que Carlos Urzúa renunciase al puesto entre fuertes críticas a la gestión del presidente. Herrera participó esta semana en Nueva York en el foro ‘América Latina, Estados Unidos y España en la economía global’, organizado en Nueva York por EL PAÍS y la Spain-U.S. Chamber of Commerce. Herrera atendió al país después de su intervención, apenas unas horas antes de que la sombra del impeachment golpease a Donald Trump, lo que podría complicar, o al menos retrasar más, la aprobación del nuevo tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, su mayor preocupación.

Pregunta. México ha sorteado por poco la recesión, pero la economía sufre una desaceleración. ¿Hay que estar tranquilos?

Respuesta. Tenemos que estar ocupados. Lo que tenemos que hacer es reconocer que hay un problema de carácter cíclico y que debe ser atendido. La forma tradicional en que se pasa un problema de carácter cíclico en forma de desaceleración, por el lado de la demanda, requiere el apoyo de la política fiscal y del Gobierno para reactivar la economía. Estamos adelantando algunos procesos de compras por una cantidad equivalente a 5.000 millones de dólares, y dado que hay una escasez de recursos estamos buscando acuerdos con el sector privado.

P. Para el próximo año prevén un crecimiento de entre el 1,5% y un 2,5%. ¿En qué se basa ese optimismo?

R. Habrá que ver si es de verdad optimista. Uno de los efectos es aritmético. Cuando una economía crece poco un año, al siguiente lo hace más. En las últimas décadas hemos tenido un crecimiento del 2,4%, estamos hablando de una media de 2%, es un escenario conservador. ¿Qué puede cambiar? En la medida en que la economía global se ha venido desacelerando, la disminución de las tasas intereses de las reservas federales se han ido sucediendo y, por tanto, mejorando las condiciones crediticias. Además, está el precio del petróleo: nuestra mezcla pasó en seis semanas, de 47 dólares el barril a 61 dólares, aunque tenemos que ser cuidadosos. Pero hay un elemento central que es la ratificación del tratado de libre comercio, el T-MEC. Si se ratificase en las próximas semanas, para lo cual no hay garantías, cambiaría completamente las formas en las que operaría la economía mexicana. No se sabe qué va a pasar entre Estados Unidos y China, con Reino Unido y su posible salida de la Unión Europea… Si en un entorno de incertidumbre global, hubiera un punto de certidumbre altísimo de México, sería el lugar ideal para que una parte importante de las cadenas de valor ligadas a la economía norteamericana se empezaran a ubicar

P. ¿A cuánto tiempo se refiere con unas semanas?

R. Las próximas seis semanas y en particular octubre. Somos optimistas, pero conscientes de que si el proceso de comienza a retrasar por cualquier razón y empieza a acercarse al ciclo electoral de Estados Unidos, lo complica. El escenario político podría complicar el proceso de aprobación del T-MEC.

P. ¿Qué futuro le espera a México si no se aprueba este tratado?

R. Tenemos un tratado, el actual, que seguiría vigente. Es un elemento extraordinariamente sólido, pero daría mucha más certidumbre el nuevo.

P. ¿Hasta qué punto le preocupa la falta de inversión privada en México?

R. Es central. Uno de los problemas de la economía mexicana y de las finanzas públicas en particular es que hemos estado invirtiendo poco. Si queremos que la economía mexicana crezca, necesitamos que la inversión privada crezca. Necesitamos crear las condiciones de certidumbre, asociadas a diversas cosas: un marco económico estable, a una inflación estable… Además, hay que tener proyectos concretos, con nombre y apellidos, para orientar al sector privado sobre dónde deben ir sus inversiones.

P. Hace unas semanas México desbloqueó el conflicto de los gasoductos con Estados Unidos y Canadá con Carlos Slim como figura clave y lo escenificó con una comparecencia del presidente rodeado de importantes empresarios. ¿Qué tan necesario era escenificar ese apoyo?

R. No fue nada más que un tema de imagen. Tal vez de la misma magnitud o mayor que la del ingeniero Slim fue el rol jugado por el Consejo Coordinador Empresarial. Antonio del Valle y Carlos Salazar fueron una especie de mediadores de buena fe. Si soy honesto, para mí era uno de los temas más preocupantes y se solucionó en mejores condiciones y mucho más rápido de lo que yo esperaba, gracias a los buenos oficios de Carlos Salazar y Antonio del Valle. Esto prueba de que aún si llega a haber algún desacuerdo tenemos la capacidad para llegar a un acuerdo con el sector privado en condiciones que sean percibidas como justas, amigables en términos de mercado y favorables para todas las partes.

P. ¿Se refiere también, por ejemplo, a la cancelación del aeropuerto?

R. Siempre va a haber algo, presupuestos, temas de contratos, inversiones…

P. ¿Qué mensaje lanza con los presupuestos presentados tanto a inversores nacionales como extranjeros?

R. Que es un presupuesto responsable, que trata de responder a algunos de los problemas más importantes del país, que el anclaje principal es un superávit primario, pero también pretende atender algunas contradicciones de la sociedad mexicana, como que tenemos un sur muy pobre y estancado y un centro y un norte dinámico. Esto es muy entendible en Europa en general y en España en particular.

P. Han inyectado 5.000 millones de dólares para cubrir parte de la deuda de Pemex. ¿Cuánto se va a tardar en revivir la petrolera?

R. Es importante señalar que esos 5.000 millones se refieren a la segunda parte de una transacción en tres etapas. La tercera está viva en Estados Unidos y yo no puedo hacer comentarios particularmente aquí, pero nos parece que es una transacción que resuelve una parte muy importante de los problemas que se perciben en Pemex. La segunda preocupación es que la producción venía cayendo por 14 años. Ya se ha parado, ya se ha estabilizado y se ha empezado a revertir. Para que siga produciendo no solo requiere que estén operando bien sino que haya un cambio en la política fiscal del gobierno. Nosotros cambiamos el tratamiento tributario que le estamos dando a Pemex, permitiendo que mantenga un mayor monto de sus utilidades para invertir y también inyectando capital de manera directa

P. Muchas voces reclaman una reforma fiscal. ¿Cuándo debe acometerse?

R. México necesita recaudar más. Estamos intentando cobrar mejor lo que tenemos autorizado a pagar, estamos enfocando la primera parte de la Administración a combatir la evasión y la defraudación fiscal, estamos haciendo una reforma del marco tributario, volviendo mucho más difícil evadir el pago de impuestos.

P. Su antecesor renunció con una carta muy crítica con la gestión del presidente, en la que hablaba de toma de decisiones sin el suficiente sustento, de conflicto de intereses en personas cercanas al presidente. ¿Usted ha sentido algo de esto?

R. Esa no ha sido mi experiencia, desconozco cuál era la dinámica de trabajo de mi antecesor con él. Solamente hay dos grandes áreas que ocupan el Palacio Nacional en México, si nosotros lo vemos de frente, desde el Zócalo, el ala derecha es la que ocupa el presidente; el ala izquierda, la Secretaría de Hacienda. De tal forma que no solamente somos el instrumento a partir del cual se instrumentan las políticas económicas del país, porque lo que no está en el presupuesto es demagogia, sino que ocupamos el mismo espacio, hay muchas oportunidades para reunirnos de manera cotidiana con el presidente, casi todos los días.

P. ¿Cómo es su relación con él?

R. Muy buena, y no es nueva. Es una relación de confianza, de respeto.

P. ¿Cuántas veces hablan a lo largo del día?

R. Bueno, a lo largo del día, la verdad…. Bueno, sí, sí, sí me pone una llamada todos los días. Hay un dicho sobre los futbolistas de que se entienden sin hablarse. Aunque lo hacemos mucho, también nos entendemos sin hablarnos.

El País

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