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El PSOE y Podemos avanzan hacia el acuerdo

Solo han pasado unas horas desde el final de una batalla encarnizada, pero el tiempo apremia y Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tienen que ponerse de acuerdo para hacer un Gobierno y un programa en cuatro días. La desconfianza que trasladan ambos grupos es total. Todos saben que el pacto ahora es imprescindible, tras la retirada del “principal escollo”, pero aún tienen que recuperarse del golpe. Y no tienen tiempo: el pleno de investidura empieza el lunes y el voto definitivo llega el jueves. Aún no hay nada cerrado y el primer día solo hubo contactos telefónicos entre Sánchez e Iglesias y entre Carmen Calvo y Pablo Echenique, según aseguró la vicepresidenta en La Sexta. Las reuniones empezarán presumiblemente el domingo, según apuntó.

Calvo, Adriana Lastra y la ministra María Jesús Montero negocian por parte del PSOE, mientras en Podemos están Pablo Echenique e Irene Montero. Calvo trasladó una visión muy positiva de las negociaciones, e insistió en que las conversaciones se habían producido “en buenos términos”.

Pero estos mensajes positivos llegan después de un enfrentamiento brutal. A Iglesias le pilló por sorpresa el órdago de Sánchez el jueves —ni siquiera vio la entrevista del presidente, estaba reunido con la CEOE cuando empezó el bombardeo en su móvil— cuando llegó a decir que el líder de Podemos no defiende la democracia. El presidente también se quedó sorprendido con la respuesta elegida por Iglesias, el anuncio de su retirada, que en La Moncloa no esperaban, según varias fuentes. Aunque la conoció unos minutos antes: Iglesias le mandó un mensaje antes de hacer público el vídeo en el que renunciaba a ser ministro. Ni siquiera hablaron.

En ese momento la tensión entre ellos era máxima. La política, sin embargo, es pragmática por naturaleza, y después de esas 30 horas durísimas de golpe y contragolpe, ambos tratan de lograr ahora un acuerdo contra reloj.

Tanto el PSOE como Podemos trasladan oficialmente optimismo. Pero no parece sencillo y la desconfianza y la premura no ayudan. “Estamos convencidos de que vamos a alcanzar un acuerdo”, señaló Lastra, portavoz parlamentaria y persona de máxima confianza de Sánchez.

Algunos dirigentes socialistas consultados creen que ahora el acuerdo es inevitable, porque la sociedad no entendería que después de la retirada de Iglesias se llegue a una repetición de elecciones. Pero todos están expectantes ante la negociación y en algunos sectores llamó la atención la frialdad del primer mensaje que lanzó el equipo de Sánchez. Ayer sábado, tanto Calvo como Lastra trasladaron mensajes mucho más positivos.

En los dos grupos ha habido división de opiniones en las últimas semanas, según coinciden diversas fuentes. En el PSOE había dirigentes más proclives a dejar entrar en el Gobierno a líderes de Podemos para evitar a toda costa la repetición electoral; y en Unidas Podemos también había grupos como Izquierda Unida, la dirección de Podemos en Andalucía o el grupo de los Comunes, que reclamaban a Pablo Iglesias que no forzara tanto por el riesgo de ir a elecciones.

Todos los cuadros favorables a la negociación se han visto reforzados por la retirada de Iglesias, mientras los dirigentes socialistas que pensaban que una repetición de elecciones no era tan mala opción, porque podía reforzar al PSOE, han quedado debilitados, según coinciden varios de ellos.

La negociación avanza, pues, en un ambiente de secretismo total que han acordado los dos grupos, algo que también indica que hay voluntad de llegar a un pacto. Unidas Podemos, que ha hecho de su entrada en el Gobierno una apuesta estratégica básica, se mostraba desconcertado este sábado ante el escaso movimiento que detectó en el PSOE en las primeras horas. Pero las cosas cambiaron por la tarde, y los mensajes que se trasladaron eran más positivos después de esa conversación de los líderes y de sus equipos.

A última hora de la noche del viernes, cuatro horas después del anuncio de Iglesias, el PSOE envió a Unidas Podemos un documento casi idéntico al que ya hizo público hace dos semanas, titulado España Avanza. Son 48 páginas que básicamente suponen un resumen del programa electoral de los socialistas.

Cuando llegó el documento del PSOE, Echenique encargó a su equipo que elaborara informes sobre todos los asuntos concretos. Fuentes de Unidas Podemos señalan que el documento socialista se queda mucho más corto que el acuerdo de Presupuestos que alcanzaron ambos grupos en noviembre. Estas fuentes señalan que, precisamente por ese antecedente, que negociaron Echenique y la ministra Montero y supuso el momento cumbre en la relación entre el PSOE y Podemos, la negociación programática es muy sencilla. Prácticamente bastaría con actualizar aquel acuerdo presupuestario de 50 páginas, explican.

En este texto se incluían algunas cosas que ya están en vigor, en especial el salario mínimo de 900 euros, la medida estrella. Pero la mayoría quedaron en el tintero al caer los Presupuestos por el rechazo de los independentistas de ERC y PDeCAT.

Echenique envió a los socialistas sus propuestas detalladas para un acuerdo programático que ambas partes ven muy sencillo, pese a la desconfianza que se ha generado entre los dos grupos después de que el PSOE vetara al líder de Podemos y este aceptara retirarse a cambio de que no haya más vetos a ninguno de los dirigentes de su formación.

Hoy es el día clave, porque el lunes tanto Sánchez como Iglesias y algunos otros portavoces de Unidas Podemos tienen que hacer sus discursos en el pleno y antes necesitan saber si el acuerdo está encaminado o no para explicar el sentido de su voto el martes. En realidad, hay tiempo hasta el próximo jueves, en la segunda votación, pero el lunes la negociación debería estar al menos encarrilada o habrá un voto negativo el martes, que podría modificarse el jueves si hay pacto en el último minuto, como es habitual en política.

El acuerdo programático parece al alcance de la mano, pero el de los nombres de los ministrables es mucho más complejo. Calvo explicó que se intentará cerrar ambos antes del lunes. Iglesias quiere vender muy cara su retirada, y aspira a un Gobierno en el que Podemos tenga un tercio del total de los ministros —en una relación de dos a uno, la que tienen ambos grupos en votos, y no tres a uno, la que hay en escaños—. Sánchez exige poder elegir él los futuros ministros entre los que Iglesias le proponga. Este tira y afloja por el reparto del poder será lo más difícil de resolver, pero los mensajes que trasladan ambos indican que está más cerca que nunca el acuerdo para la primera coalición de Gobierno de centro izquierda desde la II República.

El País

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