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Festejar y sonreír, no son las claves del éxito, pero cómo ayudan

En mi consultorio es mucho más frecuente atender pacientes con problemas emocionales negativos. Pero la alegría es una emoción básica y universal. Y aunque no ha generado el mismo interés de los psicólogos por investigarla como los sentimientos negativos lo han hecho tiene gran relevancia en el ser humano.

Tiene una función adaptativa y de evolución, al igual que las emociones negativas.

Por ejemplo, si una persona sonríe más que otra y las dos entran al mismo evento social, la primera va a tener mayor probabilidad de éxito, es decir, que se aproximen más a ella, que logre más cosas que busca que aquella que se mantiene seria y sin sonreír. A final de cuentas, el que está alegre sonríe más y, desde la prehistoria, tendemos a acercarnos más a quienes están más contentos y felices, esto ha ayudado a nuestra especie a evolucionar.

México ocupa el puesto 16 de los países más felices del mundo, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU). (Fuente: INEGI)

¿Por qué? Porque atraemos a más personas para socializar. Al socializar tenemos mayores probabilidades de escoger a un “mejor partido” para que los genes se transmitan y así podamos seguir evolucionando. Además, al atraer a más personas, cuando tenemos una dificultad también es más probable que alguien me ayude y no perezca en mi evolución. Finalmente, como dice el dicho popular: “quien canta sus males, espanta”.

A veces lloramos de alegría
Es una condición universal, Charles Darwin refirió que en momentos de alegría los chinos, hindúes, malayos, aborígenes australianos, etc. la presentaban. No todas las personas lloran de alegría, pues hay muchas que ni siquiera lloran en años ante eventos tristes o de pérdida, pero es una característica que nuestro cuerpo presenta.

Te menciono tres situaciones en las que algunas personas pueden llorar de alegría.

1. Lágrimas de Victoria
Cuando sentimos una emoción positiva (alegría, amor) o negativa (enojo, angustia) nuestro cuerpo se activa. Esto es gracias a un sistema fisiológico llamado simpático. Cuando nos tranquilizamos es gracias a la activación de su contraparte, el sistema parasimpático. Si te observas, cuando estás enojado, angustiado, excitado sexualmente, haces ejercicio aeróbico o estás ante una situación de gran felicidad, tu cuerpo presenta ciertas respuestas fisiológicas de la misma forma: tus músculos están tensos, tu respiración es rápida y corta (con la parte superior de tu pecho), tu corazón está acelerado; aunque no lo notes, tus pupilas están dilatadas, entre otras respuestas físicas. Lo que cambia es el contexto externo y tu pensamiento ante la situación.

Cuando estamos muy alegres, como los deportistas cuando escuchan su himno nacional al recibir una medalla olímpica después de mucho esfuerzo para lograrlo, podemos llorar. Es una respuesta fisiológica más que se activa cuando el sistema simpático entra en acción ante una gran emoción.

No sólo los deportistas o las “Miss Universo” lloran de alegría. El 8 de noviembre del 2000, Bill Clinton dejó ver una lágrima cuando festejaba con Hillary la victoria de ella en las elecciones al senado. La pregunta a hacernos sería ¿todas las lágrimas y sonrisas de alegría son sinceras? Te platicaré de esto un poco más adelante.

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Otra función en las lágrimas de victoria es la de calmar la envidia y la hostilidad de quienes no lograron el éxito. A final de cuentas, es más fácil sentir resentimiento o envidia hacia quien nos ganó y está alegre que a quien llora, a pesar de que nos ganó.

2. Lágrimas de Reencuentro
Hay personas que lloran con un ser querido cuando se reúnen con él después de una separación. Inclusive, les pasa a muchos que al ser testigos de una situación similar (aunque no les pase a ellos directamente) lloran, como en el cine. Esto último es porque se proyectan a esa situación y la viven conforme la presencian, aunque sea en otros. En algunas ocasiones brotan lágrimas de alegría porque van mezcladas con tristeza. Alegría por volver a estar con esa persona y tristeza por el recuerdo de los sufrimientos pasados o por la perspectiva de una posible o futura pérdida.

3. Lágrimas de ayuda o protección
Las lágrimas tienen una función social, las de pedir ayuda para atraer a las personas hacia nosotros de forma empática (tratando de entender lo que sentimos).

La alegría es una emoción intensa y deseable, pero ¿quisieras sentirla de forma constante y permanente?
Porque además de que no es factible, no nos podríamos adaptar al mundo y no podríamos haber evolucionado como especie, ya no sería alegría.
Quizás entonces sea mejor buscar estar de buen humor y sonreír más.
Efectos benéficos del buen humor:
Nos hace más creativos. Si trabajamos en un ambiente laboral que se caracteriza no solo de cordialidad sino de buen humor va a hacer que además de que vayamos con mayor gusto a trabajar, seamos más productivos.

Nos hace ayudar más a los demás. Además de observarlo en las personas, se han hecho estudios psicológicos que demuestran que cuando una persona está de buen humor tiene mayor disponibilidad para ayudar a alguien más.

También se ha visto que el efecto del buen humor para ayudar a otro suele manifestarse con corta duración y con una ayuda moderada.

Nos vuelve más emprendedores. Ante el buen humor solemos aceptar riesgos moderados con mayor facilidad que al estar de “mal humor”. Lo cual no implica que las personas de buen humor suelen correr riesgos exagerados, al contrario.

Efectos benéficos de la risa
Efectos psicológicos:
Nos hace más susceptibles a la alegría, a gozar y a la confianza ante la adversidad.
Nos produce un efecto catártico, de liberación emocional.
Nos facilita comunicarnos y estar con más energía, para afrontar la vida de forma más positiva.
Efectos fisiológicos
Nos relaja.
Libera endorfinas (encefalinas) que funcionan como un analgésico “natural” en el cuerpo.
Disminuye el cortisol (hormona del estrés) y fortalece nuestro sistema inmunológico.
Incrementa el umbral del dolor.

¿Todas las risas, sonrisas, carcajadas y lágrimas de alegría son sinceras?
FOTO: Vlanka/PixabayEl primero en describir y diferenciar entre una sonrisa sincera y una falsa fue el médico francés Duchenne de Boulogne, en el siglo XIX. Paul Ekman, (etólogo, experto en emociones) en honor a él propuso llamar a la sonrisa de alegría verdadera como: “sonrisa de Duchenne”.

¿Ejemplos de sonrisa de Duchenne?

La sonrisa ‘verdadera’, o de Duchenne es la que nos han mostrado personajes como Bill Clinton o Julia Roberts. En tanto, la sonrisa vacía es la que nos muestran Richard Nixon o Salma Hayek.

Forbes

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