Global

Google, Facebook, Amazon y Apple están bajo observación en Europa y Estados Unidos

Los gigantes tecnológicos levantan recelos por su dominio de la economía digital. Tradicionalmente bajo la lupa de la Unión Europea, ahora también se estrecha el cerco en Estados Unidos.

El debate está encima de la mesa. ¿Tienen demasiado poder los gigantes tecnológicos estadounidenses? ¿Han levantado sus imperios vulnerando la libre competencia? ¿Hay que elevar el escrutinio sobre sus prácticas de negocio? ¿Se debería limitar su poder? ¿Hay que regular de manera más estricta la protección de la privacidad?

Si bien en Europa se mira con lupa a empresas como Google, Facebook o Amazon, en Estados Unidos no han encontrado trabas en su camino para dominar la economía digital. Sin embargo, ahora crecen las voces que piden no solo una mayor vigilancia, sino acciones para limitar su poder y asegurar un entorno más competitivo. A pesar de que la tradición jurídica norteamericana difiere de la europea, donde hay una cultura regulatoria muy robusta, algunos escándalos recientes han sido “tan mayúsculos que las autoridades de control americanas no han tenido más remedio que afrontar y abordar estas situaciones”, señala Alejandro Touriño, socio director de Écija.

En julio, la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos aprobó una multa récord de 5,000 millones de dólares contra Facebook por vulneración de la privacidad en el caso Cambridge Analytica. Poco después, el Departamento de Justicia anunció una investigación sin precedentes en el país para determinar si los gigantes digitales vulneran la libre competencia. En una clara referencia a Google, Facebook y Amazon, examinará las prácticas de las empresas que dominan la búsqueda en Internet, las redes sociales y los servicios minoristas. A esta cruzada federal se han sumado una inmensa mayoría de estados, cuyos fiscales generales se han aliado para abordar una investigación conjunta antimonopolio sobre Google y Facebook. Además, los legisladores llevan meses analizando si la normativa actual es la adecuada para garantizar la libre competencia en el ámbito digital.

Aún va más lejos la senadora demócrata Elizabeth Warren, quien ha prometido que, si llega a la Casa Blanca, obligará a dividir a Facebook, Amazon y Google. Warren considera que han atesorado demasiado poder sobre la economía, la sociedad y la democracia, han arrasado la competencia, usan los datos privados de los usuarios para ganar dinero, han desnivelado las reglas del juego, han perjudicado a las pequeñas empresas y han sofocado la innovación.

En un momento en el que estas compañías han alcanzado altísimas valoraciones, tratan grandes cantidades de datos y tienen el monopolio en ciertos mercados, “parece obligatorio que los organismos de control pongan especial atención en ellos, algo que no debe traducirse en persecución, sino en la observación de que la legalidad se cumple”, señala Touriño, quien se muestra contrario a establecer medidas que frenen su crecimiento. “Supondría una importante injerencia en su independencia y libertad empresarial, que no se justifica a mi juicio”, dice. Una opinión que comparte Luis García, profesor de Finanzas de ICADE Business School. “Sin duda, hace falta un mayor escrutinio, lo que no tiene que significar directamente mayor regulación, limitaciones o control”, afirma.

El “vertiginoso y profundo cambio” que ha producido la tecnología en nuestras vidas explica la “falta de reacción” de algunos gobiernos, especialmente en Estados Unidos, donde prima la cultura del “dejar hacer” al emprendedor. Y pone un ejemplo: “Si pudiésemos volver al pasado, estoy convencido de que la compra de WhatsApp por Facebook se miraría con otros ojos”.

El enorme poder que han atesorado estos titanes obliga a las autoridades a no relajar la supervisión, puesto que el monopolio en el acceso a los datos puede convertirse en una barrera para la libre competencia. “La escalabilidad de sus modelos de negocio, basados en datos y en información, hace que su crecimiento sea exponencial, lo que incremente el riesgo”, señala Touriño. García pone un ejemplo. Más del 50% de las búsquedas de Google terminan sin clic. “Google ya no tiene solo el monopolio de las búsquedas, sino que también se está haciendo con el monopolio de los contenidos”, dice.

Este experto apunta algunos ámbitos donde hay que estar vigilantes, especialmente por las relaciones cruzadas entre sectores. “¿Amazon usa la información que obtiene de su plataforma para competir como fabricante con otros fabricantes? ¿Google usa la información de los trayectos en sus mapas para ver dónde es más rentable poner patinetes? ¿Facebook escucha a WhatsApp, o usa la información del tráfico de datos entre países para lanzar negocios financieros?”, se pregunta.

Unión Europea

Mientras en Estados Unidos aumenta la preocupación, en Europa no se afloja el cerco. La presidenta electa de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, no cambiará el rumbo del anterior gobierno comunitario. Margrethe Vestager repite como comisaria de Competencia, y además será máxima responsable de asuntos digitales.

En los últimos años, Vestager ha sido el terror de las big tech, a las que ha investigado —y multado— por sus prácticas de negocio. Google ha sido sancionada con 8,257 millones de euros por abusar de su dominio de mercado en varios ámbitos, mientras que Apple ha tenido que devolver a Irlanda 14,300 millones de euros por haberse beneficiado de ayudas de Estado ilegales. Facebook, Amazon y Apple también tienen investigaciones antimonopolio en curso. “Quizá necesitemos regulación para asegurarnos de que estas plataformas usen su poder de una manera justa y no discriminatoria”, dijo recientemente Vestager.

La fiscalidad de las grandes tecnológicas es otra prioridad para Ursula von der Leyen. La política es contundente: “Si a finales de 2020 no existe una solución mundial para un impuesto digital justo, la UE debería actuar por sí sola”, dice.

Además, estos gigantes seguirán estando bajo la lupa de Bruselas por sus prácticas de privacidad. Von der Leyen está convencida de que hay que regular la inteligencia artificial. Así, ha prometido que en sus primeros 100 días en el cargo se presentarán propuestas de legislación para un enfoque europeo coordinado sobre las implicaciones éticas y humanas de la inteligencia artificial. Una regulación que, sin duda, impactará en las prácticas de estos gigantes.

Google: 8,257 millones de multas en Europa

Bruselas inició su cruzada contra Google en 2015, cuando acusó a la compañía de abusar de su posición de dominio para favorecer su comparador. Desde entonces, acumula multas por 8,257 millones de euros por su posición dominante en Android (la sanción, de 4,343 millones, es la mayor en la historia de la Unión Europea), por favorecer su comparador en las búsquedas y por utilizar prácticas contrarias a la competencia en la publicidad en buscadores en webs de terceros. Bruselas también quiere investigar a Google for Jobs. En Estados Unidos, está en el punto de mira del Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio multó recientemente a YouTube con 170 millones de dólares por recoger información de menores con fines publicitarios.

Bruselas abre una investigación a Amazon

El doble papel de Amazon como distribuidor y ‘marketplace’ donde venden productos otras compañías levanta recelos. Este verano, la Unión Europea abrió una investigación porque considera que la compañía podría estar utilizando los datos de los comerciantes que venden en su plataforma para favorecer su negocio propio de comercio electrónico. Por ejemplo, un estudio publicado por la universidad de Harvard determinó que Amazon usa estos datos para identificar los éxitos de ventas de estas empresas y poder lanzar su propia versión, que luego aparece de forma relevante en las búsquedas de producto en la plataforma. La compañía también está ahora en el punto de mira de las autoridades de la competencia de Estados Unidos.

Facebook tras el caso Cambridge Analytica

La Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos aprobó este verano una multa récord de 5,000 millones de dólares contra Facebook por vulneración de la privacidad. La sanción cierra el litigio que abrió en 2018 por el robo de millones de datos de sus usuarios por parte de la consultora británica Cambridge Analytica. En Europa, la autoridad antimonopolio alemana dictaminó en febrero que Facebook abusa de su posición dominante en el mercado, por lo que impondrá limitaciones a la red social para recopilar y usar datos de sus usuarios recogidos de otras de sus plataformas como WhatsApp o Instagram. Además, la Comisión Europea ha enviado un cuestionario a Facebook en el que pregunta a la red social cuestiones “específicas” sobre su criptodivisa Libra con el objetivo de tener una “imagen más completa” de la iniciativa antes de tomar una decisión sobre su lanzamiento en la Unión Europea. Facebook también está en el punto de mira de las autoridades de Estados Unidos, que analizará si ha incurrido en prácticas anticompetitivas.

Apple: ventajas fiscales ilegales

Europa quiere analizar si Apple ha incurrido en prácticas contrarias a la libre competencia en su servicio de aplicaciones, después de que el servicio de música en ‘streaming’ Spotify denunciara a la multinacional tecnológica estadounidense ante Bruselas por competencia desleal, puesto que considera que las condiciones de su tienda de ‘apps’ favorecen su servicio respecto a los de la competencia. Hasta ahora, el gran encontronazo entre la UE y Apple ha sido a cuenta de la fiscalidad. La compañía ha tenido que devolver a Irlanda 14.300 millones de euros (13.100 millones de impuestos no cobrados más intereses) tras dictaminar la Comisión Europea que había recibido ventajas fiscales ilegales, decisión recurrida por Apple e Irlanda.

El Economista

About the Author