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Guaidó busca retomar la iniciativa con la movilización del sector público

Juan Guaidó trata de retomar la iniciativa en Venezuela con un envite a los engranajes más engrasados del chavismo. La carta que descubrió este martes, un día después de su regreso al país, es la movilización de los trabajadores públicos. El sector, tradicionalmente fiel al Gobierno de Hugo Chávez y ahora a Nicolás Maduro pese a las precarias condiciones laborales, tiene importantes grietas, según el presidente de la Asamblea Nacional. Ahora se trata de agrandarlas para buscar una fractura en la maquinaria del Estado. Guaidó convocó un paro de la Administración, al que no puso fecha, tras reunirse con representantes de 16 organizaciones sindicales y anunció la presentación de una ley de garantías para proteger a los empleados.

“Hoy la burocracia está siendo secuestrada por la dictadura”, afirmó el político venezolano, que esta semana pretende reavivar la presión contra el oficialismo con una agenda renovada y nuevas manifestaciones previstas para el sábado. “Vamos hacia un paro escalonado en la administración pública, definitivamente”, continuó. El rival de Maduro asume que la apuesta es elevada y da por hecho que “vienen momentos complejos, días duros” por el hostigamiento de las autoridades. “Sabemos que van a empezar las amenazas, la persecución, pero hoy depende también de usted. El momento es ahora. El momento llegó”, insistió.

Este movimiento guarda similitudes con el intento de producir una ruptura la cúpula de las Fuerzas Armadas, que de momento no se ha dado. La operación del pasado día 23 de febrero para introducir cargamentos de material médico y alimentos a través de la frontera, frustrada por la actuación del aparato chavista, la policía y grupos paramilitares, demostró que el Gobierno mantiene las riendas del estamento militar. Y aunque se hayan producido ya más de 700 deserciones, esos números no son suficientes para debilitar un sector con alrededor de 250.000 efectivos.

Los más de 2,5 millones de trabajadores públicos se enfrentan, a pesar de la falta de recursos y el descontento, a un dilema parecido. Además del salario mínimo, perciben ayudas y bonos del Estado, que suele asegurarse su apoyo con un sistema de incentivos que incluyen las bolsas de comida de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Y en las concentraciones oficialistas es habitual, por ejemplo, ver a miles de empleados movilizados para arropar a los dirigentes bolivarianos.

En este contexto, la Asamblea Nacional comenzará este miércoles el debate de una ley de garantías que busca protegerlos ante las represalias. “Toda autoridad usurpada es nula, así que esa persecución política queda sin efectos”, dijo Guaidó en una comparecencia ante los medios de comunicación en el Colegio de Ingenieros de Caracas. “Atención, policías nacionales, municipales, contamos con ustedes. Mañana el Parlamento inicia el proceso de reuniones con todos los trabajadores, sindicatos, trabajadores públicos”, siguió. “Mañana mismo vamos a convocar una reunión de cada central para decir ‘ya basta’. Aquí están los sindicatos para decir esto no es de izquierda ni de derechas. Todas las luchas, una sola lucha”.

El Paìs

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