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IMSS admite incapacidad para frenar malas prácticas laborales

Las empresas de subcontratación ilegal le están ganando al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). “Invertimos muchos recursos en juicios contra aquéllas que reportan salarios falsos de sus trabajadores, pero al final no hay nada”, reconoció el jefe de la Unidad de Servicios Estratégicos de la entidad, Jaime Valadez.

El funcionario participó en la última mesa del Parlamento Abierto en materia laboral. El encuentro fue convocado por el Senado para analizar la reforma del trabajo promulgada en mayo pasado. La discusión de este panel fue sobre las malas prácticas de la subcontratación y cómo evitarlas.

También se trataron algunos temas que quedaron pendientes, como una nueva regulación al llamado outsourcing. Y sobre este asunto, se habló también del riesgo de que dichos negocios utilicen recursos de procedencia ilícita.

Desde 2016, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) considera vulnerables de lavado de dinero a las empresas de tercerización. Hasta ahora no se ha multado a ninguna compañía por ese delito, informó Graciela Robles Espinosa, directora general adjunta de Asuntos Financieros.

Mediante un sistema de evaluación de riesgos, la UIF de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público determina si una organización pudiera estar lavando dinero, explicó en entrevista.

Esa evaluación es de 2016, comentó. A finales de este año la dependencia dará a conocer los resultados de una nueva investigación que actualmente lleva a cabo, “lo que puede arrojar datos diferentes”.

Propuesta contra malas prácticas
Jaime Valadez, jefe de la Unidad de Servicios Estratégicos del IMSS, pidió que se establezcan sanciones paras las empresas que contratan a compañías de tercerización ilegal. “Ojalá tuviéramos un ejército de inspectores, pero la acción de fondo es la legislativa”.

Es necesario “fortalecer el nivel de responsabilidad de quienes simulan”, dijo. Es decir, de las organizaciones de tercerización que no otorgan seguridad social a sus empleados. O de aquéllas que sí lo hacen, pero que le reportan al IMSS que pagan salarios mínimos para no elevar la cuota patronal.

También, afirmó, hay que castigar a quienes “resultan beneficiados de esa simulación, los que buscan ganar más a costa de los trabajadores”. Se refiere a las empresas que no contratan a un empleado directamente, sino que lo hace a través de un outsourcing que no respeta los derechos laborales.

Muchos han abusado de ese esquema, condenó. Si bien el IMSS realiza acciones de fiscalización, “no hay institución con la capacidad” para hacerlo en todas las empresas, sostuvo. De acuerdo con Jaime Valadez, hay compañías de outsourcing “exprofeso para recibir a la autoridad” y disfrazar la evasión fiscal.

Si a pesar de ello los inspectores del IMSS detectan alguna anomalía, lo que hacen esas organizaciones es impugnar para protegerse. Algunos conflictos terminan en juicios, en los que el instituto gasta recursos. Al final, relató, cuando llegan a los tribunales “las empresas que estuvieron dando la cara al IMSS” no son la misma y los litigios se pierden.

“Esto es un cáncer”, señaló. Afectan las finanzas del instituto, porque no pagan las cuotas que deberían y elevan la carga de trabajo por tener que estar vigilándolos. Pero sobre todo dañan a los trabajadores, que no tienen seguridad social o que recibirán una pensión raquítica.

Recomiendan autorregulación
En el encuentro, Ricardo Barbosa Ascensio, presidente de la Comisión de Asuntos Laborales de la Coparmex Jalisco propuso:

Continuar con los convenios de colaboración con el IMSS, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para una supervisión segura.
Inspecciones especializadas en perseguir la subcontratación nociva. Para ello, dijo hay que capacitar a los inspectores para que sepan hallarla.
Un programa de autorregulación voluntaria para que las empresas puedan ponerse al día con el IMSS en un plazo de un año, con la oferta de no ser sancionadas.
Que las revisiones del IMSS se dirijan a aquellas empresas que pagan salarios sospechosos. “No es posible que un gerente gane 6,000 pesos”, apuntó.

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