La Atenas veracruzana

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Martín Quitano Martínez

“Aquel alcalde que sabe ver a sus convecinos como sus propios amos,
habrá entendido el auténtico valor del servicio colectivo”.
 Sir Norbert James, regidor británico -Lambeth- 1760-1792

A dos años del arribo de una administración municipal que muchos apostamos tendría la sensibilidad y los alcances técnicos y administrativos para hacer la diferencia, a medio recorrido de su gestión, se ve lejana, notoriamente débil en su presencia social, con poco o nulo reconocimiento público y con una reiterada y supuesta superioridad moral que la vuelve soberbia, acrítica e indispuesta a escuchar las quejas de sus representados, los ciudadanos todos, más allá de signos políticos.

La capital veracruzana, la orgullosa Atenas, está visiblemente deteriorada, literal y figuradamente metida en un bache, por el abandono de su equipamiento, infraestructura e imagen urbana, derivado de la forma como se gestiona la administración municipal. Ha sido un desacierto que interpreten sus responsabilidades públicas desde los prejuicios, generando desatención, relegando todo lo que les parezca distinto a sus referencias, en lugar de aprovechar sus ventajas y oportunidades políticas para lograr una gestión exitosa, de alta rentabilidad sociopolítica, que encaminara el desarrollo marcando la pauta al reconocimiento de todos.

Repasemos. Esta administración municipal de Xalapa está rodeada de aliados, fuera del primer año de gestión donde se podría suponer animadversión de la anterior administración estatal; desde hace un año las circunstancias le son evidentemente favorables y aprovechables: un cabildo de mayoría, dos diputados locales, dos federales, dos senadores xalapeños, un gobernador también xalapeño, un congreso local afín, una cámara de diputados y de senadores aliada por mayoría y más aún, un presidente de la República de su misma filia político partidaria. Todo ello nos lleva a una pregunta ingenua y básica: ¿con todo esto a favor, qué entorpece la gestión de una administración rodeada de los plácemes mayoritarios, siendo la capital de los estados más relevantes del país?.

El bono del académico que traía la bolsa llena de proyectos, de una administración con un altísimo nivel de votos, que pretendía cambiar a Xalapa y darle el valor negado en muchos años, se estrella ante la evidente falta de claridad para establecer un equipo administrativo que pueda resolver problemas, presentar propuestas y concretar ideas que se suponía traerían bajo el brazo. En su lugar, sucede lo contrario, empezando por un equipo que le queda a deber a Xalapa, sin vocación de servicio y sensibilidad que presenta un ejercicio escaso, administrado y operado con muchísimas dudas respecto de sus capacidades y conocimientos para enfrentar las problemáticas de la capital veracruzana.

Las consecuencias están a la vista, Xalapa está abandonada y los costos pueden ser muy altos en lo político para el partido en el poder y para el gobernador del estado. El agotamiento de amplios sectores y grupos xalapeños podría pasar facturas en el próximo año que se renueva la representación municipal e impactar en la oportunidad de revalidar también los espacios de representación de diputados tanto locales como federales.

Son más de 24 meses de ejercicio municipal que en el caso xalapeño, dejan en entredicho la transformación que se ha venido ofreciendo, con muy poco o nada para presumir; el tiempo pasa y con él se consumen las expectativas de que ahora si se podría lograr el resurgimiento de una Xalapa que trascendiera la desidia con la que ha sido presidida, la precariedad de sus administraciones y la opacidad con la que se le ha gobernado. Quedan menos de dos años y parece que la historia tristemente volverá a repetirse en sus saldos negativos.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

Que nadie cruce la delgada línea que divide la aplicación de la ley y la represión.