‘La ciencia ficción, fundamental para entender el mundo’: Yuri Herrera

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Hay parcelas de la realidad que se ven mejor desde franjas como la ciencia ficción. Diez planetas (Periférica), el nuevo libro de Yuri Herrera (Actopan, 1970) llega México justo en un momento donde la tecnología, la salud y la geopolítica, presentan rasgos dignos del género que en su momento dominaron Ray Bradbury, Philip K. Dick o Ursula K. Le Guin.

Justo en esa misma órbita merodean los relatos de Yuri Herrera, escritor que ya sea por medio del realismo o la literatura de género, sabe cómo llevar al extremo a sus personajes y a la palabra. “Una de las misiones de la ciencia ficción es anticipar desarrollos posibles de cosas que suceden en la sociedad”, dice el narrador en entrevista y en ese sentido sentencia que muchos de los problemas que hoy vivimos podrían haberse previsto.

Los cuentos de Diez Planetas se plantean a partir de nuestra relación con el “otro” y mucho de esa reflexión se liga a un momento donde coinciden problemas de migración, racismo y pandemia.

Nuestra relación con “el otro” es un tema que me interesa desde hace tiempo. Muchos de los problemas que hoy vivimos podrían haberse previsto. Hay una manera de relacionarnos que impacta en la época actual. Abundan trabajos que deshumanizan a las personas en términos laborales y de calidad de vida. Explotamos de una manera terrible a la naturaleza. La pandemia se expandió por el mundo a causa de las elites y ha pagado más a quienes no tienen posibilidad de viajar.

Haces, además, un llamado de atención sobre nuestra relación con los objetos.

Esperaría que en estos tiempos donde hemos tenido oportunidad de reflexionar sobre lo verdaderamente importante, cambie el consumo desmedido y caigamos en cuenta de la importancia de ocuparnos del ser humano.

No sé si este momento necesariamente sea un momento de reflexión.

La pandemia trae cosas buenas y malas. Gente poderosa aprovecha la oportunidad para incrementar su control sobre los demás. Ahí tienes a verdaderos mamarrachos como Elon Musk. Sin embargo, también creo que puede haber un cambio en la forma en que nos relacionamos y en la apreciación de ciertos trabajos que usualmente son despreciados. Ahora más que nunca ha quedado claro cuáles son los trabajos esenciales: los servicios de limpieza, los médicos y profesores. Ojalá tengamos más conciencia de eso, porque suelen ser de los peores pagados.

Tus cuentos se inscriben en la ciencia ficción. ¿Vivimos tiempos dignos de este género?

Una de las misiones de la ciencia ficción es anticipar desarrollos posibles de cosas que suceden en la sociedad. El asunto es que gente como Elon Musk se aprovecha de la tecnología. Vivimos una época en la que somos vigilados permanentemente. No se trata de teorías de la conspiración sino de cómo funcionan los seres humanos cuando acumulan exceso de poder. Nuestros hábitos de consumo son vigilados permanentemente y tipos como Musk o Trump no ocultan sus fantasías de poder.

Además, llevas al extremo tanto a los personajes como al lenguaje.

Una de las virtudes y el gozo que produce la escritura es la posibilidad de jugar con el lenguaje. Si lo ponemos bajo presión creamos nuevas formas lingüísticas. Creo es algo propio de toda la literatura, pero la ciencia ficción es más explícita y lúdica, por eso es un género crucial.

A pesar de que la crítica no siempre la trata bien y en “Zorg, El autor de El Quijote cuestionas la construcción del canon.

Justo esa era la intención del relato. A la novela negra o a la ciencia ficción la crítica conservadora los veía como literatura de fórmula. Hoy sabemos que son fundamentales para entender el mundo. Los críticos más serios ya no pueden dejar de reconocer la importancia este tipo de narrativas especulativas o fantásticas.

Has trabajado el periodismo, el realismo y ahora la ciencia ficción, ¿qué determina el género de tus libros?

Quizá este es el libro donde he tenido mayor conciencia del tipo de literatura con que quería dialogar, pero no escribo en función de los géneros. Tomo notas todo el tiempo y a veces conforme se desarrollan tengo más claridad sobre cómo pueden ser mejor expresadas. La ciencia ficción subraya algunas cosas que están ahí pero que pasamos por alto en la cotidianidad.

¿Cuáles son tus referentes dentro de la ciencia ficción?

Ursula K. Le Guin, es fundamental por la conciencia del peso político en sus alegorías. Clifford D. Simak tiene libros importantísimos como Estación de paso. Su cuento “Ciudad” es uno de mis relatos favoritos de todos los tiempos. Hay otras cosas que me parecen esenciales aunque no pertenecen al género como Boris Vian, quien todo el tiempo juega con el léxico y la normalidad.

 Y Vian cuestionó la moralidad de su época.

Cierto y este cuestionamiento lo vemos hoy. Actualmente hay una genuina democratización del saber y la libertad de expresión. Hace unas semanas un grupo de intelectuales gringos supuestamente progresistas se revelaron como conservadores con la carta que publicaron en Harper’s quejándose de la cultura de la cancelación. No es que se quejen de eso si no de la democratización de la posibilidad de cuestionar o criticar. Pedir que alguien no vuelva a publicar o expresar una idea no es nuevo, el problema es que antes lo hacían unos cuantos y ahora lo puede hacer cualquiera. Junto a eso y con todos los riesgos que implica, tenemos el consumo discriminado entre noticias “importantes”. Hoy tenemos la posibilidad de acceder a tal cantidad de información y la gente se limita a escoger aquello que confirma sus creencias.

La carta que mencionas fue una crítica a The New York Times por la salida del editor de opinión James Benet tras publicar la carta de un senador republicano.

Todo es susceptible a la crítica y desde luego que cuando es masiva e irreflexiva es peligrosa. Sin embargo, estos intelectuales no entienden el momento y en realidad se quejan de la caída del monopolio de quienes tenían la “autoridad” para decir qué es o no correcto. Por su puesto es un problema que se hayan democratizado los canales de opinión y sin duda necesitamos nuevas fórmulas de funcionamiento, pero aún así es mejor eso a que sean unos cuantos quienes tengan el control.

Aristegui Noticias