Un nuevo relato sobre el surgimiento de la vida en la Tierra

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Una nueva teoría podría explicar el origen de la vida en la Tierra

Un equipo de científicos del Centro de Investigación Scripps de Estados Unidos, halló un compuesto químico, el diamidofosfato, que explicaría cómo se unieron los bloques de Ácido Desoxirribonucleico (ADN), también llamados desoxinucléotidos. Ello dio lugar a la formación de las primeras “hebras” de ADN primordial que, a su vez, permitieron el origen de los organismos sobre la Tierra.

El descubrimiento, que ha sido publicado en la revista alemana Angewandte Chemie, ha llevado años de investigación, y algunas de las cosas más relevantes que han observado quienes participaron en esto, es que el diamidosfosfato sirve mejor cundo las letras de los desoxinucleótidos no son iguales, es decir, cuando las letras ACGT (Adenina, Citosina, Guanina y Timina) están revueltas, por ejemplo, la A y la T o la G y la T.

Lo más revelador del hallazgo es que el ADN y el ARN (Ácido Ribonucléico) tuvieron un origen en común y, según esta nueva hipótesis, surgieron a partir de las mismas reacciones químicas. Ello significa, además, que las primeras formas de vida surgieron a partir de una mezcla de ADN y ARN.

A partir de esto, los investigadores buscan desarrollar un modelo químico que pueda dar lugar a una mejor comprensión sobre el surgimiento de los organismos más complejos como las plantas, los animales y los seres humanos.

Comprender la manera en la que se originó la vida en la Tierra ha sido una obsesión para los científicos de todas las épocas. Por ejemplo, en los años 50 del pasado siglo, dos bioquímicos estadounidenses, Stanley Miller y Harold Urey, intentaron simular las condiciones respecto a cómo era la atmósfera temprana de nuestro planeta. Con ello, buscaban determinar la forma en la que surgieron los primeros organismos a partir de un proceso espontáneo.

Para su experimento, Miller y Urey diseñaron un tubo que contenía la mayoría de los gases que estaban presentes en aquella atmósfera primigenia. Más adelante, desarrollaron una alberca de agua que imitaba el océano temprano. Luego, bombardearon esos gases con una corriente eléctrica con la que simularon un rayo. Esto, durante una semana. Finalmente, analizaron el contenido de la alberca líquida.

Para su sorpresa, llegaron a la conclusión de que varios aminoácidos orgánicos se formaron de manera espontánea, a partir de los materiales inorgánicos simples con los que habían trabajado todo ese tiempo.

Este importante ensayo, junto con la evidencia biológica, química y geológica, ha contribuido a crear un mapa más detallado sobre cómo se originó la vida en la Tierra, que al parecer fue espontánea.

Pero si nos atenemos al reciente descubrimiento del Centro de Investigación Scripps, lo más probable es que la vida surgiera a partir de una serie de reacciones químicas que se dieron hace miles de millones de años. Evidentemente, quedan todavía muchas preguntas: ¿Qué fue lo que verdaderamente desencadenó que esas reacciones químicas se produjesen?, ¿fue todo a través de generación espontánea o existió algún mecanismo aún desconocido que activó esas reacciones?, ¿pudieron llegar esos aminoácidos primigenios a través de asteroides y meteoritos que cayeron en la Tierra?

Otra de las grandes interrogantes es acerca del modo en que la materia inorgánica es capaz de generar materia orgánica, es decir, cómo es que la vida puede surgir a partir de procesos inanimados. Mucho menos se sabe con certeza de qué manera han surgido órganos tan complejos como el cerebro humano, que ha logrado producir alrededor de 70 mil millones de neuronas.

En este sentido, algunas teorías apuntan a que nuestro cerebro, el más complejo del universo, se desarrolló a partir de pequeños cambios que se produjeron por la presión del medio ambiente y la necesidad de supervivencia de aquellos primeros homínidos que poblaron el planeta. Pero ello no ha sido suficiente para explicar por qué hemos llegado a ser una sociedad tan avanzada tecnológicamente y logrado generar tanta diversidad cultural.

Por lo pronto, queda esperar a que los hallazgos recientemente publicados en torno al diamidofosfato, puedan ser replicados por otros investigadores para que ayuden a confirmar, o no, que la vida puede surgir a partir de procesos químicos simples. En otras palabras: para comprender cuáles son los mecanismos para que la complejidad surja a partir de procesos simples; un proceso que parece estar en las propias leyes que rigen el universo.

Carl Sagan, el astrónomo estadounidense fallecido en 1996, dijo alguna vez que “somos polvo de estrellas”. Por lo que, los seres humanos, somos en realidad producto de un largo proceso evolutivo en el que esa materia estelar se hizo cada vez más compleja hasta ser capaz de verse a sí misma reflejada a través de nuestra propia consciencia. En otras palabras, el universo se ve reflejado a sí mismo a través de nosotros.

Aristegui Noticias