Estudiante del CIMI triunfó en festival internacional

Josué Rubio Ceballos, estudiante de flauta transversa en el Centro de Iniciación Musical Infantil (CIMI) de la Universidad Veracruzana (UV), fue uno de los 10 seleccionados para formar parte del Concierto al Mérito deI I Festival Internacional Infantil de Interpretación Musical “Edgar Palacios” 2021, modalidad virtual, convocado por la Casa de Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, Núcleo de Loja y su Sección de Artes Musicales. 

Se trata de la primera edición en modalidad internacional y virtual de este festival, que ya es una tradición en aquel país. Para la ocasión, recibió 71 postulaciones; se trató de videos de ocho minutos, de niños cuyo rango de edad fue de cuatro a 14 años, de tres países: Ecuador, México y Venezuela. 

El reconocimiento consistió en la entrega de diplomas a los postulantes, mientras para los 10 intérpretes elegidos fue una estatuilla y diploma. Los videos seleccionados formaron parte del Concierto al Mérito, que se efectuó en línea por la institución convocante, el pasado 30 de junio.  

Desde bebé mostró cualidades musicales 

Josué Rubio tiene 10 años, es oriundo de Xalapa, está por concluir el quinto grado de primaria y desde hace tres años estudia en el CIMI, lo cual le ha ayudado en varios aspectos, por ejemplo, “se me facilitan mucho las matemáticas y el inglés. 

”Desde pequeño me interesa la música”, añadió. De esto dio fe su madre, Liliana Ceballos Sánchez, quien compartió que a temprana edad le observaron una sensibilidad especial: “Cantaba, tocaba, chiflaba. A los dos años empezó a chiflar, imitaba a los pajaritos, algo traía. Como todos los niños, tenía un piano de juguete y él lo tocaba, pero de teclita en teclita y escuchaba, y volvía a escuchar los sonidos”. 

Para Liliana Ceballos, la música “es algo que ya trae” y le emociona verlo a sus 10 años en concursos internacionales. “Es algo muy bonito, y mientras quiera seguir, nosotros lo apoyaremos”. 

Sus inicios en la formación académica musical fueron a sus tres años, cuando ingresó al primer grado de preescolar y a la par, como clase extra, tomó la de violín, por tres años. “Era prácticamente un bebé”, rememoró su mamá. 

Después, tomó clases particulares de piano y una vez que cumplió los siete años, edad para ingresar al CIMI, lo inscribieron. 

Por su parte, Alfredo Rubio Galván, padre del niño, destacó que del tiempo que lleva tocando la flauta transversa, el 50 por ciento ha recibido sus clases en modalidad remota, y aunque ha habido algunos momentos complicados en su desempeño, como consecuencia del aislamiento en atención a la pandemia, ha sabido responder y adaptarse a los procesos y a las dinámicas. 

Aclaró que no son una familia de músicos formados en academia y Josué será el primero: “Nos interesó que estudiara en el CIMI porque desde muy pequeño mostró actitudes y aptitudes para la música. Su inscripción fue a violonchelo, pero a las dos semanas nos salió con la novedad de que estaba en flauta transversa. Decidimos que se quedara ahí, porque fue el instrumento que él escogió”. 

Ambos remarcaron que han procurado escucharlo no en el sentido de lo que dice o pide, sino por su forma de ser y actuar. “Él desde chiquito demostró que le gustaba la música a través de lo que hacía, no de lo que nos decía”, remarcó Alfredo Rubio. 

 

Estar en el CIMI aporta disciplina a su vida 

Josué admitió que el cambio de la modalidad presencial a la virtual, en atención a las medidas sanitarias por la pandemia, significó “alivio por poder seguir estudiando música”, aunque al principio fue difícil.  

Narró que cuando su maestra, Samadhi Méndez Suárez, le propuso participar en este festival, se sintió preparado y con el ánimo de estudiar más de lo normal; lo hizo con Suite Dawn Until Night, una de las piezas que trabajaron durante este ciclo escolar del CIMI. 

A partir de la propuesta, en 15 días intensificó su estudio y sus padres le apoyaron en la grabación enviada al concurso. 

“Lo veo como un gran logro, me siento bien por recibir felicitaciones y me impulsa a seguir adelante”, respondió al preguntarle qué significa su triunfo en el festival; al tiempo que dejó claro que quiere dedicarse a la música. 

De esto ya ha enterado a sus padres, pues concluyendo el CIMI su interés está en postularse para ingresar a la Facultad de Música de la UV. 

Cabe mencionar que la de Ecuador no es su primera participación internacional, pues en julio de 2020 lo hizo en el Concurso Virtual Internacional de Flauta, en Colombia, y resultó semifinalista. 

Asimismo, fue uno de los participantes en el Festival Virtual “Viva la Flauta”, que se realizó del 21 al 24 de junio; y actualmente lo hace en el Nacional de Música Infantil y Juvenil “Las notas de Guido” y en breve estará en el Internacional de Flauta & Piccolo de Oaxaca. 

Para Samadhi Méndez, participar en festivales es importante porque es una gran motivación y alienta la disciplina, al tiempo que les permite ver que la dedicación a su instrumento da frutos. “Es un gusto tener a Josué en mi clase”, dijo satisfecha. 

La académica del CIMI destacó que se trata de un trabajo en equipo, pues padres y madres de familia facilitan y contribuyen para que el estudiante tenga los tiempos de estudio indispensables y sus clases sean provechosas. “Sin disciplina no hay motivación, pero sin motivación tampoco hay disciplina”, insistió. 

Para la académica, mientras las clases sigan dándose y tomándose desde casa, el participar en conciertos y festivales virtuales es una manera de motivar al alumnado, por ello insistió en agradecer el apoyo y acompañamiento de padres y madres. 

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