Apenas se enfrió el asiento que dejó Alejandro Gertz Manero en la Fiscalía General de la República, y el reacomodo interno ya encendió alarmas: dos de los hombres de absoluta confianza de Omar García Harfuch acaban de tomar posiciones estratégicas dentro de la FGR. Y todo ocurrió en menos de 24 horas.
La encargada de despacho, Ernestina Godoy, movió ficha con rapidez quirúrgica: nombró a César Oliveros Aparicio como nuevo titular de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) y a Héctor Elizalde Mora como cabeza de la Agencia de Investigación Criminal (AIC). Dos nombramientos, un mismo sello: Harfuch.
Oliveros—recién llegado de la SSPC y exmano derecha de Harfuch en la investigación de delitos de alto impacto en la CDMX—asume ahora el timón de una de las áreas más sensibles del país. Será quien continúe expedientes que huelen a pólvora política: el huachicol fiscal, los presuntos vínculos de funcionarios de Tabasco con La Barredora, y las acusaciones contra el exgobernador Tomás Yarrington.
Por su parte, Elizalde—otro cuadro forjado en la SSC durante la era Harfuch y sobreviviente del atentado contra el ahora secretario federal—tomará control de los ministeriales, peritos y analistas que alimentan cada carpeta de investigación federal. En otras palabras: el músculo operativo de la FGR.
Los movimientos parecen simples cambios administrativos, pero el mensaje político retumba: Harfuch, sin nombrarse fiscal, ya tiene a su gente en los puntos más sensibles de la justicia mexicana.
Mientras el país intenta descifrar quién dirigirá el futuro de la FGR, el reacomodo ya comenzó… y tiene dueño.
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