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Jair Bolsonaro dice que sus teléfonos y los de cientos de personas fueron hackeadas

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, dijo el jueves que sus teléfonos celulares se encuentran entre los cientos de dispositivos que este año han sido atacados por ciberatacantes, según él, como parte de un elaborado plan que busca afectar al sistema político del país y poner en duda la imparcialidad de los juicios por corrupción contra figuras influyentes.

La revelación se produjo días después de que los cuerpos de seguridad detuvieran a cuatro personas en el marco de las investigaciones sobre la filtración de material confidencial almacenado en los celulares de los miembros del gabinete, fiscales y legisladores brasileños.

Bolsonaro calificó la situación como “un ataque serio contra Brasil y sus instituciones”, pero dijo que personalmente tenía poco que temer. “Nunca manejé asuntos delicados o de seguridad nacional desde un teléfono celular”, declaró.

El jueves los periódicos brasileños informaron que uno de los sospechosos, Walter Delgatti Neto, les confesó a los investigadores que había filtrado las conversaciones entre los fiscales y un juez destacado a The Intercept, un sitio de noticias que publicó varios artículos basados ​​en ese material.

Según los investigadores, la operación comenzó cuando Delgatti atacó a un fiscal que antes lo había acusado de tráfico de drogas y luego comprometió los teléfonos de otros funcionarios.

Delgatti les dijo a los investigadores que filtró el material a The Intercept de manera voluntaria y sin buscar compensación porque no estaba de acuerdo con la conducta de figuras prominentes que realizan la amplia investigación de corrupción conocida como Lava Jato. En los últimos cinco años, esas pesquisas han afectado a importantes personalidades del mundo político y empresarial en Brasil y en toda la región.

Parte del material divulgado por The Intercept afecta la reputación del ministro de Justicia Sérgio Moro, quien se desempeñó como juez federal hasta fines del año pasado, y del equipo de fiscales que lideran la investigación de Lava Jato.

Los chats más perjudiciales demostraron que Moro, quien en ese entonces era el juez que dirigía las investigaciones anticorrupción, les brindó asesoramiento estratégico a los fiscales mientras juzgaban al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por cargos de corrupción y lavado de dinero. Las leyes brasileñas exigen que los jueces deben ser árbitros imparciales.

El material filtrado cuestiona la imparcialidad de la condena de Da Silva, que le impidió postularse para un tercer mandato presidencial el año pasado. Una vez que Da Silva, un líder histórico de la izquierda brasileña, salió de la campaña presidencial, Bolsonaro, un populista de extrema derecha, se convirtió en el favorito.

Las conversaciones también sugieren que el fiscal principal del caso de Da Silva, Deltan Dallagnol, discutió un plan para dar conferencias bien pagadas a clientes a través de una compañía registrada a nombre de su esposa. Aunque parece que ese proyecto no se llevó a cabo.

Moro y Dallagnol han negado las irregularidades y plantean la posibilidad de que algunas de las conversaciones no sean auténticas.

Moro, quien como ministro de Justicia está supervisando la investigación del ataque, dijo el martes que los “piratas informáticos criminales y personas sin escrúpulos” explotaron una vulnerabilidad que pronto será reparada. Parecía estar refiriéndose a una brecha de seguridad en la aplicación de mensajería encriptada Telegram. Las autoridades policiales en Brasil dicen que los sospechosos usaron tarjetas SIM clonadas para acceder al material.

Un juez federal autorizó el martes la detención de Delgatti y otras tres personas vinculadas al caso. Uno de los sospechosos, Gustavo Santos, dijo a las autoridades que Delgatti tenía la intención de vender el material a miembros del Partido de los Trabajadores, según el abogado de Santos.

Los políticos de izquierda y los periodistas de The Intercept han respondido con escepticismo a los arrestos y han cuestionado las capacidades de Moro para supervisar la investigación.

En una declaración, el Partido de los Trabajadores calificó a las detenciones como una “farsa judicial” y dijo que son estrategias para vincular a sus líderes con el esquema de corrupción.

El periodista estadounidense Glenn Greenwald, uno de los fundadores de The Intercept, dijo que Moro no podía supervisar de manera creíble la investigación de piratería.

“Esto es impensable en cualquier democracia: el ministro de Justicia, Sérgio Moro, está al mando de una investigación sobre nuestro trabajo periodístico, aunque lo que revelamos es su corrupción”, escribió Greenwald en Twitter.

El periódico Estadão, citando a oficiales de los cuerpos de seguridad, afirmó que el objetivo inicial del ataque informático era un fiscal que en 2015 acusó a Delgatti de tráfico de drogas. Después de acceder al contenido desde el teléfono del fiscal, según informes de prensa, se dijo que Delgatti obtuvo los números de otros funcionarios del gobierno y extrajo información de sus teléfonos.

Un abogado de Delgatti dijo esta semana que su cliente sufría de “problemas psiquiátricos” y estaba en estado de shock. Él no pudo ser contactado el jueves en la tarde para que hiciera comentarios sobre esta situación.

NYT

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