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La caída de popularidad de Piñera no ayuda a la izquierda en Chile

La probabilidad de que haya un segundo gobierno de derecha en Chile es alta. El sueño incumplido del presidente Sebastián Piñera en su primer mandato (2010-2014) de tener un sucesor de su misma coalición, podría cumplirse en las elecciones de 2021. Pese a la caída de popularidad tanto del Gobierno como del propio presidente a 15 meses del inicio de su segundo período (2018-2022), que lo empujó el jueves a un cambio de gabinete con movimientos en seis ministerios, la oposición no logra aprovechar el momento complejo de La Moneda. Aunque el centroizquierda y la izquierda tienen mayoría en el Parlamento ­–lo que ha representado un problema complejo para la agenda legislativa del oficialismo–, sus líderes no despegan y la derecha está indiscutiblemente mejor posicionada con miras a las presidenciales. De acuerdo a la encuesta CEP recientemente difundida, el alcalde Joaquín Lavín, de la UDI, que disputó la presidencia en 1999-2000 contra Ricardo Lagos, ahora es por lejos el personaje político mejor valorado en el país y podría cobrarse revancha luego de dos décadas.
De acuerdo al sondeo del CEP, de los de mayor prestigio en Chile, un 25% aprueba el Gobierno de Piñera, 12 puntos menos que en la última medición de fines de 2018. La desaprobación, en tanto, subió en 11 puntos, de un 39% a un 50%. Existen al menos tres factores que lo explican. En primer lugar, que la economía ha crecido menos de lo esperado por el Ejecutivo (no llegará a los 3,5% para 2019). El combate contra la delincuencia es otro de los elementos que no juega a su favor. Aunque en 2018 bajó la cantidad de hogares que fue víctima de delitos, fueron tan altas las expectativas creadas que la ciudadanía califica con nota deficiente el trabajo del Gobierno, en un asunto que se considera la primera prioridad del país. Un tercer aspecto: los chilenos castigan también a La Moneda por el conflictivo clima político.

Ignacio Briones, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, explica que “estas caídas en la popularidad del segundo año de Administración son bastante cíclicas”. “Sucedió con el propio Piñera en su primer Gobierno y con Michelle Bachelet. Lo sorprendente habría sido lo contrario”, señala el académico, que destaca los resultados de la derecha en términos de posicionamiento electoral, de acuerdo a la misma encuesta. “Al margen de lo que le suceda al Gobierno de Piñera, la derecha tiene cartas potenciales con un futuro auspicioso. Mientras, las figuras emblemáticas de la ex Nueva Mayoría o el Frente Amplio [centroizquierda y la izquierda], ninguna sube en la lista de personajes mejor valorados y, por el contrario, casi todas caen”, señala Briones. “En definitiva, el Gobierno puede tener malas noticias, pero en Chile no existe una oposición que capitalice estas malas noticias”.

Dos tercios de los chilenos declara no tener identidad política. El tercio restante se reparte en partes equitativas entre la izquierda y la derecha. Pero la lista de personajes mejor valorados del estudio del CEP, aunque no necesariamente indica adhesión política, da luces sobre el escenario actual y está encabezada por políticos de derecha. El alcalde Lavín lidera el ranking con 50 puntos, seguido de lejos por la expresidenta Bachelet, con 38, que ha descartado una tercera candidatura a La Moneda. En la tercera posición aparece el senador Manuel José Ossandón, del partido oficialista RN, mientras que en la cuarta se instala la ministra de Educación, Marcela Cubillos. En el quinto lugar, el diputado de Frente Amplio de izquierda, Giorgio Jackson, exlíder del movimiento estudiantil, seguido nuevamente por dos dirigentes de la coalición de derecha Chile Vamos: las alcaldesas Cathy Barriga –nuera de Lavín– y Evelyn Matthei, que compitió por la presidencia en 2013 con Bachelet. Entre los políticos que más subieron en este listado, junto a Lavín y Ossandón, se encuentra el senador Felipe Kast, de la formación de derecha liberal Evópoli.

El influyente columnista Carlos Peña, en su espacio dominical en el diario El Mercurio, escribe hoy sobre “la izquierda en bancarrota”. “Solo cabe preguntar qué pudo ocurrir para que la Nueva Mayoría, hasta ayer preocupada de la transformación estructural del país, deba ahora ocuparse de algo más modesto: su propia sobrevivencia”, señalaba sobre la coalición compuesta por democristianos, socialistas, radicales, militantes del Partido por la Democracia (PPD) y comunistas del segundo Gobierno de Bachelet (2014-2018). “Una comparación con Lavín, el mejor evaluado, ayuda a entender las carencias de la izquierda. Lavín tiene una capacidad camaleónica de adaptarse a los tiempos”.

Para el analista político René Jofré, de la Fundación por la democracia, “no hay nadie capitalizando la caída del Gobierno, salvo Lavín, que está disparadísimo, fuera de norma”. “El alcalde de Las Condes [municipio acomodado de la capital], es una figura muy cercana que cruza fronteras y muros ideológicos sin hacerse problemas. Recordemos que, por ejemplo, se ha reunido públicamente con el alcalde comunista Daniel Jadue para trabajar en conjunto. Genera un ancho de banda inusitado”, señala Jofré, que pone atención a determinadas cifras de la encuesta CEP que muestran la aparente distancia de la ciudadanía con la política. Por ejemplo, solo un 19% de identifica con algún partido y un 56% nunca lee noticias sobre política. “La figura de la derecha para la presidencial es Joaquín Lavín, un dirigente que no mete en peleas políticas”. En este contexto, Briones señala que “la gente pareciera no empatizar con discursos más politizados”.

Con un régimen presidencial de cuatro años sin posibilidad de reelección, en Chile la carrera por La Moneda es muy precoz. El Gobierno de Piñera cuenta con apenas un año para sacar adelante en el Parlamento sus proyectos más significativos –las reformas de pensiones, laboral y tributaria, entre otras–, ya que en octubre de 2020 se celebrarán las municipales y de gobernadores y en noviembre de 2021, las parlamentarias y presidenciales.
En el año y medio que queda para perfilar candidaturas, mientras la oposición debe enfrentar la difícil tarea de consensuar un proyecto común, el alcalde Lavín deberá lidiar con su propio sector, cuyas disputas internas en el pasado reciente han frustrado diversos intentos de conquistar La Moneda.

El País

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