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Miles de personas salen a la calle en Hong Kong para protestar y vuelven a desafiar a las autoridades

No es la primera vez que los manifestantes pro-democracia en Hong Kong rodean alguna de las comisarías de la ciudad, pero nunca antes le habían prendido fuego a la puerta. Las protestas de esta tarde, celebradas en el barrio de Mong Kok y en la que han participado 120.000 personas según las –muy generosas– cifras de los organizadores, han terminado de manera abrupta cuando los antidisturbios se han presentado en la estación de policía de Tsim Sha Shui y han comenzado a disparar gases lacrimógenos contra los manifestantes, que se han retirado por las calles laterales

La marcha había comenzado en Anchor Street, y aunque el recorrido aprobado por las autoridades preveía que se dirigieran a Cherry Street Park, los participantes han decidido cambiar de planes sobre la marcha, argumentando que sería “demasiado sencillo acorralarles por las fuerzas de seguridad”. La multitud ha tomado la calle principal, Nathan Road, por la que ha avanzado al grito de ba gong, “huelga general”, programada para el lunes.

Lo que más preocupaba a los manifestantes no era los encuentros violentos con la policía, sino la nueva estrategia de arrestos, la cual puede ser muy efectiva a la hora de desmovilizar unas protestas que se han convertido en multitudinarias en cada convocatoria. Así lo confesaba Kwa, estudiante de 19 años, explicando que quería irse a estudiar al extranjero, pero al mismo tiempo, “alguien tiene que estar aquí”.

El tráfico ha quedado cortado en los últimos dos kilómetros y los participantes han empezado a reconducir el tráfico hacia las calles paralelas. No ha habido protestas por parte de los conductores, más bien al contrario, pulgares levantados en muestra de apoyo. Los comercios de la zona ya habían optado por bajar las persianas y asegurar la integridad de sus escaparates.

La multitud se ha fragmentado al alcanzar el muelle. Un grupo se ha dirigido hacia el puente que conecta el continente con la isla de Hong Kong, el cual han cortado para desvanecerse diez minutos después, de acuerdo con las palabras de Bruce Lee que inspiran su acción: “Sé como el agua, sin forma”. Este principio se ajusta de manera apropiada a un movimiento sin líderes ni rostros y organizado de manera espontánea. Desde ahí, una mayoría se ha dirigido hacia la comisaría de Tsim Sha Shui hasta que han sido despejados por la policía. Antes de las doce de la noche las calles estaban desiertas.

Los conflictos se han extendido más tarde al barrio residencial de Wong Tai Sin, donde la policía ha empleado gases lacrimógenos contra la población de la zona que no se estaba manifestando, lo que ha causado la ira de los vecinos.

El País

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