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Palestra. Científicos en la silla: Conacyt y Coveicydet. Del conocimiento a la acción

Eduardo Vázquez Reyes

Tras las recientes acciones de la titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), María Elena Álvarez-Buylla, la visión que muchos miembros de la comunidad académica tenían acerca de la figura ideal de quien ostente el cargo de una instancia como esta, perfilada en generar y reproducir el conocimiento, se ha venido abajo. La percepción que de esta funcionaria se tiene en las universidades, centros de investigación e institutos en todo el territorio mexicano es casi de total desaprobación, denostación. Son pocos los que se atreven todavía a brindar su apoyo al trabajo procedimental que realiza desde las altas esferas del poder.

Hace algunos meses, en el estado de Veracruz se discutía dentro del gremio de vinculación y comunicación de la ciencia al respecto de las características que debe tener el titular de Conacyt y, en su caso concreto, las bondades deseables del encargado del Consejo Veracruzano de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (Coveicydet). Esta especie de confrontación entre académicos, investigadores y divulgadores de la ciencia tuvo como punto de partida la idea según la cual hasta ese momento−me refiero a 2018− teníamos a economistas y políticos dirigiendo y administrando tanto Conacyt como el Coveicydet.

Se pensaba, entonces, que las características deseables hasta ese lugar de la historia científica mexicana estribaban en los siguientes modelos

Buen político
Buen administrador público.
Científico-tecnólogo
Administrados (gestor) y científico

Con estas visiones, la comunidad que emprendía esos viejos debates, a la vez exigía que el próximo encargado tuviera la cualidad D. Claro está que algunos se conformaban con que cumpliera por lo menos C. Hasta esos días de 2018, reitero, solo habíamos tenido malos políticos y malos gestores al frente, específicamente, del Coveicydet, salvo por la breve intervención del humanista José Velasco Toro, quien buscó un lazo estrecho entre la sociedad científica y universitaria y el sector privado, lo cual no tuvo seguimiento ni por la Universidad Veracruzana ni por los siguiente encargados de Coveicydet en la época de Juan Pablo Álvarez Delong, quien estuvo al mando durante el sexenio de Miguel Ángel Yunes Linares.

Pero ante estas esperanzas de que un científico tomara posesión de la silla a nivel federal y estatal, se descuidó un factor importante: conocer no implica hacer. Esta tesis que establezco la he pensado desde que en un artículo publicado en la revista La Ciencia y el Hombre, de la Universidad Veracruzana, uno de los integrantes del Consejo Editorial sostenía que si un científico estuviera en la clase política, las decisiones serían más viables desde el punto de vista ético y epistemológico. Más alejado de la verdad no pudo estar el autor. Quizá pecó de ingenuo. La llegada de Álvarez-Buylla lo confirma. El factor político siempre ha pesado en las decisiones científicas y académicas. Podemos revisar cuál era el discurso del exdirector de Conacyt, Enrique Cabrero, antes y después de su paso por el Olimpo de la ciencia.

¿Qué pasa en Coveicydet?

Es poco el tiempo para hacernos un juicio totalmente sensato sobre el trabajo del doctor Darwin Mayorga Cruz, actual director del Coveicydet. Podemos traer a colación la tesis y preguntarle si en efecto conocer implica hacer. Más aún, si en su administración el poder político no pesará sobre el científico y tendremos decisiones que realmente respeten las demandas de la comunidad académica y nos den un poco de luz ante la crisis de la ciencia mexicana por la que actualmente estamos atravesando en el sector institucional (centros de investigación) y universidades, así como en grupos independientes de generación y divulgación del conocimiento.

Hasta el momento es poco lo que podemos poner sobre la mesa, sobre la palestra. Vemos que hay actividades constantes, convocatorias que se emiten, atención a grupos que ya tenían en la administración pasada convenios colaborativos con el Coveicydet, como algunos proyectos de divulgación, emanados de la UV. Habría que preguntar si estas convocatorias y estas designaciones están respondiendo a las necesidades apremiantes de la sociedad, pues es parte del discurso y de su base ética.

Veamos unan diferencia económica y salarial entre la administración de Mayorga y la de Delong:

Sueldos y salarios en el Coveicydet / percepción mensual neta

Administración en 2019
Director general: $42,873.57
Jefe de División de Desarrollo Científico: $34,134.65
Jefe de División de Desarrollo Tecnológico: $34,134.65
Subdirector: $33,771.37

Administración en 2018
Director general: $42,885.96
Jefe de División de Desarrollo Científico: $34,133.21
Jefe de División de Desarrollo Tecnológico: $34,133.21
Subdirector: $28,689.18

Salvo el cargo de director general, en esta Administración perciben un poquito más. Falta analizar el presupuesto designado para actividades de generación y divulgación del conocimiento. Es esta última la que realmente importa, pues nos permitirá ver si hay incidencia social y ética en el trabajo actual de Coveicydet y ver en qué medida se distingue de la anterior y quizás anteriores políticas científicas en Veracruz.

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