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Pensamiento crítico y resolución de problemas, las llaves para encarar el futuro: Graciela Rojas

A partir de la capacidad del hombre de llevar a cabo una observación, se inicia un proceso de cuestionamiento, seguido por la etapa de experimentación y por último la conclusión. Con ellas, un individuo supera problemas y por consiguiente obtiene una mejor calidad de vida. A este proceso le llamamos método científico, y gracias a él obtenemos un conocimiento que, a gran escala, es motivo para que una sociedad logre liderazgo en determinadas áreas.

La importancia del conocimiento, su generación y aprovechamiento, es un recurso que ha marcado diferencia entre países a lo largo de la historia. Se tiene registro de que los egipcios hace 5,000 años ya navegaban por el Nilo y que gracias a su capacidad para transportar mercancías pudieron florecer y ser una de las sociedades más avanzadas y económicamente más poderosas de la antigüedad.

Años más tarde, culturas como la griega o la fenicia lo hicieron para dominar el Mediterráneo. Benjamín Franklin, en 1752, confirmó sus estudios sobre la electricidad, y tras llevar a cabo un experimento con una cometa para demostrar que los rayos son descargas que tienen su origen en la carga eléctrica de las nubes, inventó el pararrayos, una estructura metálica que protegería a edificios de rayos que originan incendios. Para 1782 se habían instalado más de 400. El 16 de julio de 1945, el doctor y físico estadounidense Julius Robert Oppenheimer celebró el éxito de las pruebas del proyecto Trinity, del cual estaba al mando, y que fue el antecedente de la bomba atómica, que cambiaría el curso de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la era atómica con fines bélicos.

Por ello, Graciela Rojas, fundadora y presidente de Movimiento STEM confiesa: “A veces lo digo en tono de broma, pero en realidad lo que tiene qué ver con STEM debería ser un tema de seguridad nacional. Estamos jugándonos el futuro del talento, de la fuerza laboral, de toda la estrategia de competitividad de país”.

Actúa, resuelve problemas

Esta sociedad dirige sus esfuerzos para impulsar el conocimiento STEM, acrónimo que se refiere a las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, mismas que los expertos en educación consideran que son la semilla para lograr la innovación y el desarrollo de talento en los estudiantes que a la postre se convertirán en la fuerza laboral de cualquier país.

Para la licenciada Rojas, es necesario actuar desde una etapa inicial en la formación académica: “Los pedagogos hablan que STEM se debe impulsar desde edades tempranas o desde preescolar, porque en general en el desarrollo de estas actividades toda tu vida puedes desarrollar este tipo de competencias. Específicamente, en este tema de orientación vocacional yo te diría que una vez entrando a la secundaria, de forma inmediata, incluso desde sexto de primaria, STEM es algo muy importante para que los jóvenes se vayan inspirando a que pueden cambiar el mundo, de que las matemáticas, la ciencia y la tecnología son materias que conectadas generan innovación, cambios sociales, y que pueden realmente a través de todo esto cambiar al mundo, ya sea a través de un emprendimiento o de un empleo. Esto es algo que ellos pueden hacer y deben tener esta inspiración desde finales de primaria o principios de secundaria, para que realmente puedan elegir si es un bachillerato técnico o un área de estudio, pero todo desde temprana edad”.

Por ello, es urgente llevar a cabo una renovación del sistema educativo nacional en la que los profesores deben ser el principal motor de cambio al poner en práctica esta forma de enseñar. En este tenor, Graciela Rojas citó el documento que los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas firmaron en el 2015 y que tiene por nombre Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, donde se plantean 17 objetivos entre los que destacan: fin de la pobreza, energía asequible y no contaminante, industria, innovación e infraestructura y ciudades y comunidades sostenibles, entre otros. Generar un cambio en la formación de los estudiantes será el primer paso para alcanzar estos objetivos.

“Debemos recordar que ya está aquí la Cuarta Revolución Industrial, que en lo tecnológico se habla de que 75% de los empleos aún no existen y por otro lado está el tema de la Agenda 2030 de la ONU, en donde se dice que esta generación de jóvenes entre los 8 y 19 años de edad es la primera que puede acabar la pobreza extrema, pero la última que puede frenar el cambio climático. Si esta generación no lo logra, como humanidad no lo vamos a superar, y es importante que ante esta gran coyuntura global los estudiantes sepan qué competencias desarrollar y qué carreras estudiar y que los profesores las desarrollen y que los papás sean quienes apoyen”, señaló Rojas.

Mayor competitividad

A mediano plazo, seremos testigos de un fenómeno laboral en el que rápidamente serán demandados profesionistas con amplias capacidades y habilidades para encontrar solución a diversos tipos de problemas, y por el contrario habrá actividades que dejarán de ser solicitadas y por ende con escasas ofertas de trabajo, así lo dijo Rojas:

“El Foro Económico Mundial habla de que para el 2022 se van a crear más de 133 millones de empleos y, por ejemplo, dentro de lo más relevantes estarán los analistas y científicos de datos, especialistas en temas de aprendizaje autónomo, inteligencia artificial, big data, todo lo que tiene qué ver con software y sus aplicaciones, servicios de TI, entre otros, mientras que por el contrario se reducirán todas las actividades que son más mecánicas como las que realizan choferes, todo lo que tiene qué ver con servicio postal, lo relacionado con contabilidad y auditoría, con los llamados call centers, lo que se relacione a la tarea de archivar y con el papel físico”.

Equidad de género

Es urgente incluir a las niñas dentro del Modelo STEM y enseñarles a ser valientes, considerando que este movimiento propone un aprendizaje basado en la solución de problemas que implica acciones como entender, construir, probar y mejorar considerando el error como un base fundamental en el proceso de aprendizaje. En América Latina, es socialmente aceptable que las niñas no seamos competentes en estas disciplinas.

Es común ver una gran cantidad de posts en Facebook y en redes sociales hablando de que la mujer es perfecta y no sabe matemáticas o que usa la calculadora hasta para sumar dos más dos.

El Economista

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