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Powell admite riesgos y sugiere estímulos si la economía empeora

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed), ha admitido este viernes su preocupación por la ralentización de la economía global motivada por las tensiones comerciales. En su intervención en Jackson Hole, en el Estado de Wyoming, el máximo responsable del banco central de EE UU ha dejado caer que podría rebajar más los tipos de interés si las turbulencias mundiales dañan la economía de su país. Tras el discurso, el presidente Donald Trump ha vuelto a atacar: “¿Quién es nuestro enemigo más grande, Jay Powell o el presidente [de China] Xi?”, ha tuiteado.

En su discurso de este viernes, Powell no ha anunciado ninguna futura rebaja en los tipos de interés. Pero sí ha dicho que, tras el empeoramiento de las perspectivas económicas de las últimas semanas, la Fed actuará “de forma apropiada para sostener la expansión”. Con esta frase, deja abierta la puerta a rebajar el precio del dinero después de que ya lo hiciera hace tres semanas por primera vez en 11 años. Pero estas palabras no bastaron a Trump. El presidente, que lleva meses presionando a la Fed para que baje más y más rápido los tipos, ha vuelto a disparar en Twitter y ha acusado a la Fed de “no hacer nada”.

“Las perspectivas de crecimiento mundial se han deteriorado desde mediados del año pasado. La incertidumbre de la política comercial parece estar desempeñando un papel en la desaceleración mundial y en el débil gasto en manufactura y en capital en EE UU”, ha dicho Powell.

El presidente de la Fed aseguró que la baja inflación, que en EE UU está por debajo del objetivo oficial del 2%, es otro de los factores que impulsan la desaceleración de la economía global. “La baja inflación parece ser el problema de esta era, no la alta inflación. No obstante, en el improbable caso de que haya signos de un retorno de la inflación demasiado alta, contamos con herramientas para abordar esta situación”, ha señalado.

Un día antes, Trump ya había arremetido contra Powell. “Nos ponen en una situación de desventaja respecto a nuestra competencia. ¡Un dólar fuerte sin inflación! Se mueven como si estuvieran en arenas movedizas. ¡Lucha o vete a casa!”, ha atacado el republicano, en un nuevo intento de influir en las decisiones del organismo independiente.

Las declaraciones de Powell llegaron poco después de que China confirmara una nueva oleada de aranceles contra los productos de EE UU. Powell ha asegurado que la Fed no tiene un manual para responder a la incertidumbre que provocan estas tensiones. El cambio estratégico de la Fed a comienzos de agosto, cuando recortó el tipo de interés un cuarto de punto, en una banda entre el 2% y el 2,25%, se presentó como un ajuste preventivo para estimular la economía en medio del escenario de incertidumbre. La decisión del 1 de agosto fue el primer recorte del precio del dinero desde diciembre de 2008, cuando en plena crisis financiera se dejó en 0%.

Trump quiere que la Fed baje las tasas en un punto porcentual completo, dejándolas en 1,25%. Una acción que según los expertos se debería tomar solo en caso de que EE UU afronte una recesión. Tras el discurso de Powell, en el que el mandatario vio frustrados sus planes para la economía, ha tuiteado: “Como siempre, la Fed no ha hecho NADA. Es increíble que puedan hablar sin saber o sin preguntarme lo que estoy haciendo —lo cual voy a anunciar pronto—. Tenemos un dólar muy fuerte y una Fed muy débil. Mi única pregunta es, ¿quién es nuestro enemigo más grande, Jay Powell o el presidente Xi?”.

Powell señala a Trump

En su discurso en Jackson Hole el banquero central enumeró una serie de riesgos económicos y geopolíticos que la Fed contempla. Muchos de ellos, remarcó, están vinculados a la guerra comercial de la Administración Trump con China y otros países. “La incertidumbre comercial está impactando en la desaceleración global y en los peores datos de manufacturas e inversiones en EE UU”, ha dicho. Así, devuelve las críticas de Trump, y responsabiliza al presidente del empeoramiento de la coyuntura por la guerra comercial que él ha abanderado.

Pekín anunció este viernes la imposición de nuevos aranceles, que pasarán del 5% al 10%, sobre importaciones de EE UU valoradas en 75.000 millones de dólares (67.700 millones de euros). La respuesta china a la decisión de Washington de aumentar sus aranceles sobre 300.000 millones de dólares de productos chinos entrarán en vigor en dos tramos, el 1 de septiembre y el 15 de diciembre. Estas son las mismas fechas en las que está previsto que se pongan en marcha las penalizaciones de EE UU.

Pese a todo, no fue alarmista. “La economía de EE UU ha seguido funcionando bien en general”, afirmó. Y continuó: “La inversión empresarial y la fabricación se han debilitado, pero son sólidas. El crecimiento del empleo y el aumento de los salarios han impulsado un consumo robusto y apoyado un crecimiento general moderado”.

El País

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