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Un centenar de liceos se suma a la ola de descontento de los ‘chalecos amarillos’ en Francia

Tras el caos dejado por las violentas protestas en París de los chalecos amarillos el sábado pasado, y cuando aún no se han apagado los gritos de “Macron, dimisión”, el presidente francés ha encargado a su primer ministro, Édouard Philippe, hacer un nuevo intento para resolver la crisis política más grave y desconcertante —por la falta de interlocutores, por lo difuso de las demandas y por la profundidad de la indignación— de su mandato. Entretanto, la protesta se expande: al menos un centenar de liceos franceses se unieron este lunes a las protestas de los chalecos amarillos y uno de los sindicatos más potentes, la CGT, ha llamado a una “gran jornada de acciones” el 14 de diciembre.

El jefe de Gobierno inició este lunes una ronda de consultas con los líderes de los partidos políticos con representación parlamentaria. Este martes recibirá a los portavoces de los chalecos amarillos que acepten acudir al palacio de Matignon (sede del primer ministro), algo que la semana pasada, cuando ya les convocó, resultó un fracaso. A última hora del lunes, también la nueva cita parecía en entredicho. Philippe también quiere llevar el debate a la Asamblea Nacional y el Senado.

Mientras Macron se dejaba el lunes una agenda vacía (aunque, según medios franceses, almorzó con representantes de los policías que el sábado vigilaron la manifestación parisina), la de Philippe se presentaba cargada desde primera hora de la mañana. El primer ministro canceló su viaje a Polonia para participar en la Cumbre del Clima COP24 y permaneció toda la jornada en el palacio de Matignon. Allí, tras recibir a la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, comenzó la ronda con los principales representantes de los partidos políticos salvo el líder de Francia Insumisa. Jean-Luc Mélenchon, que la víspera pidió la disolución de la Asamblea Nacional y elecciones anticipadas, alegó problemas de agenda para delegar la cita en subalternos.

Al mismo tiempo que los representantes de los partidos desfilaban para hablar con Philippe, otros sectores de la sociedad se empezaban a movilizar en contra del Gobierno de Macron. Según el Ministerio de Educación, alrededor de 100 liceos de todo el país estaban parcial o totalmente bloqueados este lunes en protesta contra las reformas educativas y, de paso, en apoyo a los chalecos amarillos.

El Sindicato Nacional de Liceos (SGL) manifestó en un comunicado su respaldo “inquebrantable” al “movimiento fuerte y legítimo” de los chalecos amarillos“pacifistas”, recalcó, rechazando las escenas de violencia del fin de semana. Llamó a celebrar este jueves una “movilización estudiantil” para “hacer frente al Gobierno y a su política” educativa, indicando que los estudiantes “deben tener una parte de responsabilidad en la revuelta ciudadana” que se vive en todo el país.

Los sindicatos generalistas se han sumado al clima de inestabilidad e intentan canalizar la ira de los chalecos amarillos. La CGT, uno de los más potentes, llamó este lunes a celebrar una “gran jornada de acciones” el 14 de diciembrepara reclamar un aumento “inmediato” de los salarios, pensiones y de la protección social. Por su parte, la presidenta de la federación de sindicatos agrícolas FNSEA, Christiane Lambert, anunció en la emisora France Info la intención de los agricultores de manifestarse también “la semana próxima”.

Negociación

El objetivo declarado de Philippe tras sus encuentros es “anunciar medidas” que puedan permitir el “desarrollo sereno” de los debates ciudadanos que propuso Macron la semana pasada en su primer intento, infructuoso, de resolver la crisis. El ministro de Cultura, Franck Riester, aseguró tras su entrevista como jefe del partido Agir que el primer ministro va a anunciar un “gesto de apertura fuerte” en los próximos días. Sin embargo, la mayoría de los dirigentes advirtieron de que la situación no se desbloqueará a menos que Macron acceda a una moratoria a la subida del precio del carburante —el detonante de las protestas— previsto para enero.

El primer secretario socialista, Olivier Faure, exigió además un “cambio de método” del Ejecutivo. “Se ha acabado Júpiter, tiene que descender del Olimpo”, dijo en referencia a Macron. En este sentido, apoyó la propuesta de Philippe de celebrar un debate parlamentario en las dos cámaras. No así sin embargo el presidente de Los Republicanos, Laurent Wauquiez, para quien “el momento no es de debates, sino de acción”. El líder conservador reiteró su demanda de un referéndum sobre el programa ecológico y fiscal de Macron, mientras la ultraderechista Marine Le Pen reclamó la bajada del precio de la electricidad y el gas y el aumento de las pensiones y del salario mínimo. Muestra de la gravedad de la crisis fue la decisión de Macron de posponer la visita a Serbia prevista esta semana. A última hora de la tarde además, celebró una reunión ministerial con Philippe y varios ministros clave, entre ellos el de Economía, Bruno Le Maire, y el de Cuentas Públicas, Gérald Darmanin, según medios franceses. El único punto de discusión: cómo apaciguar a los chalecos amarillos.

El País

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