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Un grupo de fondos de inversión eleva la presión sobre la política ambiental de Bolsonaro

La crisis ambiental provocada por el aumento de los incendios en la Amazonia brasileña se ha reflejado con fuerza en el mercado financiero. Este miércoles un total de 230 fondos de inversión internacionales que administran juntos 16 billones de dólares —el valor equivale a alrededor de nueve veces el PIB de Brasil — han publicado un manifiesto, a través del que elevan la presión para que el Gobierno de Jair Bolsonaro y también el de su homólogo boliviano, Evo Morales, presenten medidas efectivas para proteger la selva amazónica y frenar su deforestación. El documento ha sido divulgado el mismo día en que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) vetó el discurso del Ejecutivo brasileño en la cumbre del clima de la próxima semana, en Nueva York. La justificación es que Brasil no ha presentado un plan concreto para el aumento de su compromiso para afrontar el cambio climático.

En un contexto del aumento de la degradación y de una debilidad en la fiscalización ambiental en Brasil, empresas y fondos de inversión han expresado su preocupación por el impacto financiero que la deforestación en la Amazonia pueda tener en las empresas, lo que podría aumentar los riesgos de reputación, operativos y regulatorios. La responsabilidad ambiental, social y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés) es un criterio creciente en las carteras de fondos de inversión en todo el mundo, como un reflejo de los grupos de presión en la sociedad organizados en torno a la lucha contra el cambio climático. La semana pasada, grupos liderados por ESG dijeron que la ola de incendios en Brasil ha entrado en el radar. A fines de agosto, la división de gestión de activos de Nordea, uno de los mayores bancos nórdicos, ya había anunciado que estaba suspendiendo las compras de bonos del Gobierno brasileño también por la crisis ambiental.

Los 230 fondos de inversión que han puesto más presión sobre el Gobierno Bolsonaro este miércoles solicitan a las empresas que “redoblen sus esfuerzos y demuestren un compromiso claro para eliminar la deforestación dentro de sus operaciones y cadenas de suministro”. En este sentido, su manifiesto puede tener una fuerza importante para advertir a las empresas que son cómplices en la deforestación. Entre los fondos signatarios está la gestora británica Aberdeen, dueña de una participación en la enorme cárnica brasileña BRF.

Brasil registró entre enero y la tercera semana de agosto casi 71.500 focos de incendio, el mayor número para el mismo periodo en los últimos siete años, y poco más de la mitad sucedieron en la mayor selva tropical del mundo. “Teniendo en cuenta el aumento en las tasas de deforestación y los recientes incendios en la Amazonia, nos preocupa que las empresas expuestas a la posible deforestación en sus operaciones y cadenas de suministro brasileñas tengan cada vez más dificultades para acceder a los mercados internacionales”, dice la nota conjunta de los fondos.

Ellos se suman a más empresas y Gobiernos que ya habían reaccionado al largo de las últimas semanas en contra de la política ambiental del presidente Bolsonaro. El mandatario ha minimizado el cambio climático y la deforestación ilegal, así como ha rechazado las críticas de países como Francia y Alemania. Ahora, el presidente, que defiende la soberanía absoluta de Brasil sobre la Amazonia, ni siquiera va a poder dar un discurso en la cumbre de la ONU, la próxima semana. La organización había solicitado a los países que presentaran un plan con sus compromisos climáticos y seleccionó los 63 que tendrían discursos más inspiradores. Brasil ha quedado fuera de esta lista, así como Estados Unidos y otros países.

Brasil sufre un boicot a sus productos impulsado por empresas internacionales que tienen una clientela cada vez más preocupada por el cambio climático. Hace poco menos de dos semanas que el gigante de la moda H&M anunció la suspensión con efecto inmediato de la compra de cuero brasileño. Argumentó “la conexión de los graves incendios de la Amazonia con la producción ganadera”. La decisión, informó la empresa, estará vigente “hasta que existan sistemas de control creíbles de que el cuero no contribuye al daño ambiental en la Amazonia”. Aparte de H&M, las empresas VFcorp, Vans y The North Face también anunciaron que dejarían de comprar el cuero brasileño.

El País

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