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Una redxalapeña de acompañantes de mujeres en situación de aborto

Eduardo Vázquez Reyes

Al borde de la muerte, debido a un sangrado excesivo, producto de la reacción al misoprostol−medicamento para provocar el aborto−, y sin ningún tipo de ayuda o acompañamiento ni moral ni clínico, se encontraba en un departamento medianamente amplio hace poco más de 10 años una estudiante de nivel bachillerato de la ciudad de Xalapa.

Había decidido, luego de un embarazo no planeado y tras un tiempo invertido única y exclusivamente a la profunda reflexión de lo que era para ella, en aquellos momentos, una situación existencial sumamente difícil, interrumpirlo. Sin un conocimiento claro sobre el tema, sin una experiencia parecida a ese instante, sin alguien que la acompañara en la situación, mucho menos sin un método que calmara su desesperación y temor de esas horas, a la edad de 18 años realizó el procedimiento que transformaría su vida de manera abrupta e ineludiblemente.

Así narra su historia la fundadora y pionera de una red−gestada en la capital del estado veracruzano− de acompañantes de mujeres en situación de aborto. Esta iniciativa surgió, además de la experiencia de vida de la entrevistada, por el considerable número de casos de embarazos no planeados en adolescentes acaecidos en aquellos ya lejanos años, sobre todo los inmersos en sectores de bajos recursos, precarias alternativas ante este problema de salud, donde la realización de una interrupción segura es casi algo imposible, utópico, inverosímil.

Las integrantes de esta red, aunque consideran que la actividad no deviene de un saber científico ni universitario−comenta la fundadora− sostienen que durante el proceso de acompañamiento se construye el conocimiento con base en esa práctica, durante el proceso de relacionarse con mujeres que han pasado por esos momentos en los que se necesita ayuda. “Se va aprendiendo acompañando, es un saber que no es muy fácil, pero que todas las mujeres pueden llegar a adquirir, es una manera de solidarizarse con quienes deciden sobre su cuerpo”.

“Esta actividad tiene como unos 10 años que se realiza en la capital. En aquellos días había un desconocimiento casi total del tema del aborto. El acompañamiento ha ido cambiando, ha ido evolucionando. Cada vez, más mujeres lo están incluyendo en su vida y lo están manejando, aunque ellas nunca hayan pasado por ese proceso de embarazarse y tener que interrumpir su embarazo.Lo hacenmujeres que han vivido esa experiencia y otras que no. Hoy en día es más común que existan mujeres que estén haciendo esa labor”.

Actualmente no existen redes institucionales o formales que se dediquen completamente a la actividad del acompañamiento. Pero hasta el día de hoy, hay unas cuantas asociaciones que se han centrado en difundir las características del misoprostol como una alternativa.

“También hay compañeras que están trabajando independientemente de estas instituciones. Están fuera de ese margen institucional. Es decir, que son compañeras que estudiaron en alguna facultad de la Universidad Veracruzana, como:Ingeniería, Sociología, Antropología, Enfermería, etcétera. Actualmente, son muchas chicas las que están trabajando desde el margen institucional como del margen no institucional”.

Por su parte, para el médico especialista Antonio Martínez Virués, desde luego que existen riesgos cuando una paciente se auto medica. Este producto−misoprostol− se utiliza como un inductor del abortoque incluso está autorizado y recomendado por la Organización Mundial de la Salud, cuando hay un caso indicado medicamente, enfatiza, se debe usar.

“Esto ha generado que algunas pacientes con recomendación o sin recomendación− por haber escuchado nadamás− usan el misoprostol para inducirse un aborto. Ahí es donde entra el riesgo, porque las dosis, las cantidades deben ser por indicaciones médicas”.

De acuerdo con los casos que llegan a hospitales, se reporta que alguna paciente acude con complicaciones por haberse auto inducido un aborto. Aproximadamente data del ocho al 10 por ciento de toda la población que podría utilizar el medicamento misoprostol por auto medicación. Y otro tanto porque se la recomendó un médico, porque fueron a ver a algún médico y les indicó que lo utilizaran para inducir un aborto.

“Yo como ginecobstetra fui formado para preservar la vida, para cuidar a una mujer desde el momento en el que está embarazada y lograr que ese embarazo llegue felizmente a término. Yo no puedo ir en contra de esta doctrina y decir que una mujer por simple decisión y gusto decida interrumpir su embarazo, un producto que ya tiene vida. Desde el momento que está embarazada y que ya el óvulo fue fecundado y fue anidado en la cavidad uterina esa paciente tiene ya vida. Y si ella decide no tener ese embarazo o interrumpirlo, será una decisión muy personal, pero obviamente la ley puede actuar”.

Desde ese discurso médico y hasta cierto punto moral, Martínez Virués enfatiza que todas las mujeres, sea cual fuere su clase social − no importan los recursos ni el estado social − tienen todo el acceso para prevenir un embarazo. Para él, las mujeres saben bien que pueden desarrollar su vida sexual libremente con quien ellas decidan y evitar un embarazo. “Mi mejor mensaje que yo puedo hacer a todas las mujeres del mundo es que puedan ejercer libremente su sexualidad, pero con responsabilidad. Hay métodos anticonceptivos tan simples, como son los condones y que cuestan 20 o 30 pesos en una farmacia, que no necesitan una receta médica. Una paciente o un varón pueden acudir un método anticonceptivo”.

Al respecto de la relación iniciativas gubernamentales y práctica clínica, el especialista argumenta que cuando se discuten estos temas lo primero que deben consultar es el saber quién será directamente el ejecutor de esa interrupción del embarazo. “¿Quién es? El médico, el ginecobstetra, el experto en interrumpir un embarazo. Dejan muchas veces de lado esto. Empiezan la autoridad, la Cámara de Diputados, la Cámara de Senadores y dicen: ‘Se despenaliza el aborto y un juez va a indicar y va a dar la orden de que se interrumpa el embarazo’. ¿Y quién lo va a interrumpir? El médico, porque no va a ser el juez ni va a ser un médico general el que interrumpa el embarazo”.

“Se le olvida a la autoridad que por el hecho de despenalizar el aborto y decirle a una paciente que le den la orden a un especialista para que practique o ejecute la interrupción del embarazo también puede haber complicaciones. Aun estando la paciente hospitalizada y siendo atendida por un ginecobstetra. El médico debe estar en la toma de decisiones”, concluye.

Una acompañante con más de 25 casos, la red se expande

La entrevistada para este espacio mediático señala que ha estado involucrada en 25 casos en lo que va de estos 10 años de creada la red y desde que ella tenía alrededor de 19 o 20 años, según comenta. Platica que durante este proceso de formación y aprendizaje empírico optó por tener una base institucional mediante una asociación, pues deseaba mayores conocimientos de cómo manejar posibles situaciones de riesgo o gravedad. Su miedo era, sobre todo, que alguna de las personas a las que intervinierasufriera algún accidente, alguna clase de complicación física durante el proceso de acompañamiento.

Al entrar en ella aprendió cómo se debían ingerir las pastillas, cuántas, cada cuántas horas y, más allá de eso, qué hacer en caso de una emergencia. Desde ahí, comenzó a formarse institucionalmente en la materia, no había dónde más aprenderlo. “Hacían charlas en donde compartíamos experiencias de casos en los que se nos había complicado con alguna chica. Era una retroalimentación para cambiar o mejorar la seguridad en los abortos”.

Para ella, el acompañamiento no solo es una práctica que ayuda a repensar el cuerpo de la mujer y descentralizar el saber de la medicina como eje central. Es, resalta, una actividad importante. Consiste en ayudar en la interrupción del embarazo mediante 14 pastillas de misoprostol cada cuatro horas, que recomiendan sea vía sublingual.

Destaca que antes se utilizaba la pastilla vaginalmente, pero por protocolos de seguridad se dejó de manejar de esa manera porque muchas veces cuando había complicaciones de llegar a presentar sangrado en exceso los ginecólogos al revisar encontraban la misoprostol que estaba allí y hubo algunos procesos legales en contra de las acompañantes.Ahora se recomienda la administración de la pastilla vía sublingual durante los primeros dos meses, porque después−asevera con rigor− puede ser peligroso.

En este procedimiento−explica− hay que estar con la persona, darle seguimiento, estar pendiente de que esté bien en todos sus signos vitales. También es importante el aspecto psicológico, porque el aborto puede hacer sentir a muchas mujeres culpables y en realidad−sostiene−se trata de repensar el cuerpo. Es un acompañamiento físico y psicológico. Declara que existen muchas mujeres a las que no les cuesta mucho tomar la decisión, pero hay otras que pueden sufrir y arrepentirse. “Se trata de no caer en la lástima, de no revictimizar a la mujer que está haciendo este proceso”.

Pero así como han existido una serie considerable de casos de éxito, de procedimientos con resultados satisfactorios, también hay otros en los que las cosas se han salido de las manos de las acompañantes y el peligro y riesgo a la salud se ha antepuesto en la situación. A ella en una ocasión se le complicó un caso, pues el producto no salía y llegó el momento en el que no sabía qué hacer.

Recordando la situación y aquella eventualidad emergente−mientras relata con minucia su historia− mencionó que a ella le dijeron alguna vez en sus cursos que cuando eso ocurriera tenía que llevar a la afectada al hospital, pero bajo mentiras, desde una farsa: que ella no sabía que estaba embarazada, que no sabía nada, que no tomó nada.

Es un enmascaramiento−opina− para evitar problemas legales, donde se ponen en riesgo la libertad propia y la de la otra persona.“Imagínate, nos llevamos a esa chica que ya estaba muy mal, se estaba desangrando, la llevé al IMSS, ella tenía el seguro facultativo. Llegué con una actitud de emergencia, porque de verdad lo era; en una silla de ruedas y no paré hasta que la atendieron rápidamente. Y sí, la atendieron. Ella dijo que no sabía que estaba embarazada y tampoco la cuestionaron. Pues sí, es enmascarar el proceso del aborto”.

Desgraciadamente−concluye la narración − así se tiene que hacer, pues como no está legalizado se tiene que manejar con esas formas, fingiendo que no se conoce que se está embarazada, que no se sabe nada de eso.

Esta actividad, desde el punto de vista de la organización, es una labor social y a su vez una posición política ante el contexto que se vive. En el primer caso, resulta que se da prioridad a las personas de bajos recursos que no tienen manera de practicarse el aborto. Ellas−las integrantes de la red−les consiguen el medicamento mediante ciertos contactos. Pero si no es posible tenerlo de manera accesible, entre todas ellas buscan cómo cooperar para tenerlo y auxiliar a quienes carecen de recursos para comprarlo.

Esta iniciativa es un posicionamiento político−según la postura de la fundadora de la red− con respecto al cuerpo de la mujer y ante el contexto de criminalización que se padece a nivel nacional. Es una manera de presionar a lo que se ha constituido desde el estado, a partir de sus nociones de “normalidad”.

“El abortar y el trabajo sexual en general conforma una de las partes más importantes en la biopolítica del cuerpo. En ese aspecto sí es un posicionamiento político el abortar y el acompañamiento porque exige cuestionarse y quitar todas esas barreras biopolíticas que se han instaurado en todos los cuerpos sociales. Es una resistencia a todos esos discursos antiaborto que hay en México”.

Ley antiaborto y movimientos sociales: el camino hacia la despenalización

En 2016 el exgobernador del estado de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, entregó al Congreso una iniciativa para modificar el Artículo Cuarto de la constitución local. En ese documento se establecía la existencia de una prioridad del derecho del no nacido por encima de los derechos de los seres humanos y, en este caso, de las mujeres. Desde ese instante, este estado se convirtió en el número 28 en modificar su constitución local para no permitir el aborto en ciertos casos.

Estas fueron las palabras de la socióloga Jaquelín Estrada, integrante del Colectivo Aquelarre, para la cual a partir de esta iniciativa de modificación constitucional se vulnera el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo con base en una presión de los grupos conservadores en el estado. Sostiene que Javier Duarte como quería tener el apoyo de estos grupos conservadores decidió pasar esta reforma. “Las implicaciones que tiene en términos jurídicos y legales es que cuando las mujeres van a practicarse un aborto por estas causales hacen que los médicos se rehúsen a practicarlo”.

Hay algunos casosen donde se permite el aborto en el estado. Si el embarazo surgió de una violación, si es producto de una inseminación artificial;también cuando la mujer está en peligro si no se le provoca el aborto, o si a juicio de dos médicos existe razón para que el productose interrumpa si padece una alteración genética. El aborto es legal en cualquiera de estas circunstancias.

Varias organizaciones en el estado recurren a un organismo que también está en las leyes: el mecanismo de alerta de violencia de género contra las mujeres por agravio comparado. Esta alternativa sostieneque en un mismo territorio hay un lugar, en este caso la Ciudad de México, donde el aborto es legal, sí está garantizado el derecho en materia reproductiva para las mujeres y por el contrario hay otros estados donde los derechos van en retroceso.

Las organizaciones en Veracruz se han movilizado para generar esta alerta por agravio comparado para decir que la legislación que se tiene es discriminatoria y que va en contra de los derechos humanos de las mujeres. “Este ha sido un estandarte que ya tenemos, que ya se logró en Ciudad de México”, afirma la integrante de Aquelarre.

“En casos de violación lo que se busca en Veracruz es que no haya un límite, que nuestra legislación no diga que solo se puede interrumpir hasta las 12 semanas. También se lucha para que exista una sexta causal, según la cual en caso de que la mujer que se vea perjudicada su salud también sea un motivo paraabortar.También el factor económico debe ser una causal, cuando no se puede tener y mantener a un niño”, explica.

A partir de ahí−afirma la activista− se da un movimiento muy intenso en el sentido de difundir mucho cuáles son las causales legales de aborto. Además de eso, se habla de la norma 046, es decir, que en casos de violación no se puede negar ningún médico a practicar el aborto. Por más derechos que tenga el no nacido, si ha habido una violación sexual, las mujeres pueden recurrir a esta alternativa.

La movilización aún continúa. En ella son varias las posturas y vertientes que pretenden hacer evidente el estado actual por el que atraviesan las mujeres en el estado de Veracruz. Mientras tanto, desde la clandestinidad, en algún lugar de la Atenas Veracruzana, la red de acompañantes sigue sumando integrantes, muchas de ellas estudiantes activas de la Universidad Veracruzana. Y mientras la aceptación ética como la despenalización no llegue a buen puerto, esta práctica se continuará viendo como un acto de resistencia política en un estado y una capital donde las cosas para la mujer parecen no mejorar, a pesar del cambio de colores políticos.

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